
Celulares en los colegios

La prohibición de dispositivos móviles en colegios de Bogotá genera debate. Padres, rectores y docentes discuten sus efectos en la educación, divididos entre ventajas tecnológicas y distracciones.
Por Rafael Hernádez Mestra Se ha armado una polémica nacional a raíz de la decisión de algunas instituciones educativas de Bogotá de prohibir el uso de dispositivos móviles. El debate sobre restringir el uso de los celulares no es nuevo, pues esta propuesta ha estado sobre la mesa de rectores, asociaciones de colegios, y asociaciones de padres de familia, debido al efecto negativo que podían causar el uso de esos aparatos sin ninguna supervisión. Hoy en día basta con consultar con el doctor Google y todo resuelto. Los que defienden el uso de estos dispositivos, como celulares, tabletas y computadores portátiles, argumentan que hoy en día estos son de gran ayuda tecnológica, ya que el uso de libros y cuadernos están en desuso y los docentes envían los trabajos, tareas e investigaciones a las plataformas digitales donde los estudiantes hacen sus actividades. Los que no están de acuerdo con sus usos manifiestan que con ellos los alumnos se distraen en el aula de clases y muchas veces no utilizan los aparatos para actividades académicas sino para "chatear", oír música, ver videos y algunas veces, de contenido pornográficos. Es cierto que la tecnología ha avanzado y nos ha ayudado mucho, pero también ha tenido su parte negativa ya que muchas veces retrasa algunos procesos, por ejemplo, en una diligencia bancaria cuando no hay sistema se paraliza todo o en la contestación de una demanda el sistema está colapsado. Sin embargo, no hay duda que en el siglo XXI tenemos muchos avances y la humanidad está actualizada al extremo que ya hoy tenemos lo que se conoce como inteligencia artificial. A propósito de este debate, comentaba con algunos compañeros, de aquellas lejanas épocas de colegio, cuando apenas comenzaban a salir las calculadoras y en el aula de clases no permitían que las utilizáramos, por lo que teníamos que de memoria aprendernos todas las operaciones matemáticas, como eran las sumas, restas, multiplicaciones, divisiones, reglas de tres, logaritmos, senos, cosenos, tangentes, cotangentes y aprender a despejar una ecuación; o en español leer todos los clásicos de la literatura. Hoy en día basta con consultar con el doctor Google y todo resuelto. Eran otros tiempos.