
Cayó Maduro, Venezuela, un país destruido por el comunismo

Durante décadas, Venezuela fue presentada como una nación con enormes recursos, una industria petrolera sólida y niveles de pobreza que rondaban apenas el 9 %. Hoy, tras años de socialismo autoritario y mala gestión, el país exhibe una tragedia social sin precedentes: casi el 90 % de la población vive en pobreza. No fue una catástrofe natural. Fue un proyecto ideológico fracasado que devastó la economía, las instituciones y la dignidad humana.
El llamado "socialismo del siglo XXI" destruyó la industria petrolera, otrora columna vertebral del país. Pdvsa, convertida en botín político, fue saqueada, endeudada y desmantelada por la corrupción y la incompetencia. Con ello se hundió la economía nacional: inflación descontrolada, escasez, devaluación permanente y un salario mínimo humillante de 10 dólares mensuales, insuficiente incluso para sobrevivir una semana. Profesores y docentes, pilares del futuro, sobreviven con sueldos de miseria que apenas alcanzan los 15 dólares, condenados al hambre y al abandono. Como si fuera poco la dictadura cobijó y apoyó al Eln, Farc, Hezbolla. Al 'Cartél de los Soles', 'Tren de Aragua' y humilló a millones de Venezolanos. La consecuencia más visible de este desastre es la mayor diáspora de la historia de América Latina. Casi 8 millones de venezolanos, convertidos en parias por su propio Estado, deambulan por el mundo buscando trabajo, comida y libertad. Familias separadas, niños sin patria, ancianos abandonados. Un éxodo forzado por el hambre, la represión y la desesperanza. El régimen no solo empobreció al país: asesinó, encarceló y persiguió. Hay presos políticos, torturas documentadas, protestas reprimidas con balas y miedo. Se robaron las elecciones, se pisoteó la Constitución y se anuló toda disidencia. La democracia fue sustituida por una dictadura sostenida por la fuerza, el fraude y la censura. Hoy, el silencio del tirano es la señal de su caída moral y política. Cayó Maduro, no porque haya cambiado, sino porque la verdad lo alcanzó. Venezuela está destruida, pero no derrotada. El país clama justicia, reconstrucción y libertad. Venezuela libre es una deuda histórica. Cayó la dictadura en la conciencia del pueblo, y de ahí no hay retorno.