
Casa Rosa se viste de luto, Sucre y Córdoba lamentan los trágicos hechos

El asesinato del ganadero Esteban Urueta González en Córdoba exige reforzar la seguridad en fincas. Expertos recomiendan evaluar personal, usar tecnología y capacitación, ante la creciente criminalidad rural.
Por Silverio José Herrera Caraballo El reciente asesinato del ganadero y empresario sucreño Esteban Urueta González, en el departamento de Córdoba, ha sacudido profundamente al gremio ganadero, y no es para menos. Este hecho no solo es una tragedia, sino también una advertencia urgente de la necesidad de mejorar las medidas de seguridad en nuestras explotaciones. En un entorno cada vez más vulnerable, donde la criminalidad acecha incluso en áreas rurales, los ganaderos no podemos permitirnos bajar la guardia. En atención a lo anterior, en esta ocasión me permitiré hacer una serie de recomendaciones que espero sean de buen recaudo por todos, así: Evaluar el personal en las explotaciones ganaderas: Una de las primeras medidas a considerar es una rigurosa evaluación del personal que trabaja en nuestras fincas. Si bien muchos empleados son de confianza, no debemos subestimar la posibilidad de infiltraciones por parte de personas con malas intenciones, ya sea con fines de robo, secuestro o extorsión. Es crucial realizar verificaciones de antecedentes, referencias laborales y contar con sistemas de supervisión constante. Esto no es una medida de desconfianza hacia los trabajadores, sino una protección tanto para ellos como para los propietarios. Incorporar tecnología en la seguridad. La tecnología puede ser un aliado poderoso en la protección de las explotaciones ganaderas. Instalar cámaras de vigilancia, sistemas de alarma y cercas eléctricas alrededor de los perímetros puede actuar como una barrera disuasoria contra posibles intrusos. Asimismo, el uso de drones para monitorear grandes extensiones de terreno permite detectar movimientos inusuales o personas ajenas a la finca. Implementar campañas de capacitación en autoprotección: Los ganaderos y su personal deben estar capacitados en medidas de autoprotección. Esto incluye formación en protocolos de seguridad, reacción ante situaciones de riesgo y manejo de situaciones críticas como intentos de secuestro o ataques armados. Además, utilizar las líneas de comunicación directa y rápida con las autoridades locales es indispensable para activar alertas tempranas en caso de emergencia (grupos de WhatsApp). Hace ya un tiempo vengo impulsando, sin ser funcionario o asociado, la estrategia implementada por Fedegán, en pro del mejoramiento de la seguridad en el área rural, como lo es la vinculación a los frentes solidarios de seguridad: El gremio ganadero debe fortalecerse a través de la colaboración con la fuerza pública y organizaciones como los frentes solidarios de seguridad y paz. Estas alianzas no solo proporcionan respaldo en materia de seguridad, sino también una red de apoyo que puede servir de contención ante posibles amenazas. Mantener la disciplina y la vigilancia y supervisión constante. Hay que decir que finalmente, la autoprotección no es solo una medida preventiva, sino una actitud permanente. La seguridad personal, de nuestras fincas y de nuestras familias depende de una vigilancia constante y de la implementación de medidas disciplinadas que incluyan tanto el resguardo físico como la preparación mental para enfrentar posibles ataques, en estos momentos debemos permanecer en alerta total. De lo anterior podemos concluir que el secuestro y posterior asesinato de Esteban Urueta González y sus acompañantes debe ser un llamado de atención para que el gremio ganadero no baje la guardia. Nuestras fincas son el sustento de muchas familias y el pilar de la economía rural. No podemos permitir que la inseguridad nos arrebate lo que con tanto esfuerzo hemos construido. Ahora bien y va para las autoridades judiciales, en vista de los recientes acontecimientos, donde los presuntos asesinos del ganadero Esteban Urueta fueron liberados por simples trámites procesales, es urgente que las autoridades actúen de manera decidida y contundente, no se puede permitir que la impunidad reine en el país mientras los delincuentes se aprovechan de las debilidades del sistema. No pueden seguir enviando este mensaje de desesperanza al país que ya está cansado de tanta inseguridad, violencia e impunidad. Se hace necesario fortalecer los procesos judiciales y actuar con firmeza para garantizar que este tipo de crímenes no quede sin castigo. La vida y la seguridad de los ciudadanos no pueden estar a merced de la burocracia. A las familias de las víctimas mortales de este trágico suceso les envío mis condolencias, rogando al creador les dé fortaleza y resignación ante tan irreparables pérdidas. Paz en sus tumbas. Coletilla: El abigeato se ha vuelto una constante en las sabanas de Sucre, Córdoba y Bolívar, ahora y luego de los hechos trágicos ya referidos, la situación empeora, la sensación o más bien la percepción es que volvimos a los tiempos aciagos de los inicios del año 2000 en adelante. ¿Hasta cuándo vamos a ver, leer y escuchar en las noticias que sustrajeron ya no una, dos ni cinco, reses, sino tres y cuatro camiones, acaso dejaremos escalar aún más este flagelo?