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Opinión

Cartas a Don Alberto (III)

Ensuncho De La Bárcena
Ensuncho De La Bárcena
Columnista
26 de julio de 2024

España celebra éxitos deportivos y la unidad monárquica, pese a ataques. Se reflexiona sobre la importancia de la Corona y el legado hispano, honrando a Don Pablo de Victoria.

Por Ensuncho De La Bárcena Todo esto se lo cuento, porque estamos ocupados en mejorar el destino del Reino de España y, por lo tanto, de la Hispanidad. Los verdaderos españoles somos los mismos, de un lado y otro de la Mar Océana. Por obra y gracia de Dios compartimos la misma Lengua, la misma Fe y somos leales a la misma Corona. Hace algunos días se nos llenó el corazón de júbilo y grandeza con los triunfos deportivos de Carlos Alcaraz en Wimbledon y la Selección de Fútbol en Berlín, este último con presencia protagónica de SM Felipe VI y de SAR la Infanta Sofía. Con respecto a nuestro Rey, usted es consciente, tanto como yo, de los continuos ataques a los que está siendo sometida nuestra antiquísima institución Monárquica en estos tiempos de mediocridad progresista y fanatismo de género. Hoy más que nunca se hace necesario apoyar la figura de Don Felipe para aplaudirle por su temple, prudencia, sabiduría y transparencia. Sobre todo cuando cumple 10 años de impecable reinado. Pero los enemigos de España han logrado infiltrarse entre nosotros, para hacerles creer a algunos que atacando a La Corona se corrige el muy cuestionable rumbo de este gobierno execrable. ¡Vaya falacia conceptual! Hoy encontramos antimonárquicos entre gentes de derecha, porque están seguros de que aplaudir a Los Austrias contra Los Borbones le hace bien a España o porque consideran ilegítimo el origen francés de La Familia Real. Se olvidan de que ya van corriendo más de tres siglos de sangre hispana en nuestra Casa Real y de que, como siempre, La Corona es y debería ser para todos, un factor de unidad, dentro y fuera del reino. Desconocen, además, que los monárquicos apoyamos a nuestro Rey también por motivos de fe: porque somos seguidores de Jesucristo, Rey de Reyes y Señor de Señores. Por otro lado, como usted sabe, la semana pasada falleció un gran miembro de la familia Hispana: Don Pablo de Victoria, excelso historiador con una obra inspiradora que nos ayuda a mantener la esperanza, porque nos revela verdades hasta ahora ocultas sobre la grandeza de nuestro hispánico legado común. Don Pablo nos ha dejado sus libros como testamento exquisito de un hombre de fe, un convencido creyente de las posibilidades infinitas, de los lazos inquebrantables, que nos unen desde ambos lados del Atlántico. Querido, respetado y admirado Don Alberto: permítame llamarle mi pariente. Teniendo en cuenta nuestro común apellido, desde la certeza de que somos miembros de la familia Hispana, Católica y Humana. Gratitud infinita con Su Excelencia, por ser un referente de fe, historia y grandeza. Saludos cordiales.