
Carmen Alicia De La Espriella

La foto del grado de bachiller de su madre evoca memorias de sueños truncados y una vida dedicada a la comunidad. Una historia de fe, familia y perseverancia que culminó en el 2024.
Por Remberto Burgos De La Espriella Guardo con especial cariño la foto del grado de Bachiller de mi madre. Fue enviada con su hermana Ana María desde Sahagún para estudiar secundaria en el Colegio de la Enseñanza en Medellín. La imagen nunca se olvidará: llena de medallas y diplomas. Se había ganado todas las condecoraciones y diplomas que el colegio daba. En un momento de la celebración mi madre interrumpió y le comento que ella deseaba ser médico. La respuesta de mi abuelo fue inmediata y no dio tiempo para recapacitar. Ustedes se regresan a Sahagún y allá trabajarán. Con duelo reciente apareció mi padre, quien hacía sus prácticas en el Hospital de Sahagún. Hijo de un jefe conservador y las cosas del destino, enamorado de la hija del jefe liberal. La familia es perenne y la política efímera fue la enseñanza. Su matrimonio, 31 de mayo de 1953, en su hogar y con toda la prudencia y cautela que exigía la pena familiar. Después de Buenos Aires y Chicago regresamos a mediados de los 60 a Montería. Nunca tuvimos dificultades académicas y la disciplina familiar en un ambiente cristiano fue la constante. Muchas actividades paralelas desarrolló mi madre: Cruz Roja en Montería y miembro de la Junta Directiva Nacional. Cursillos de Cristiandad y una de las docentes de esos cursos de encuentros religiosos. Hizo parte de la colegiatura para sacar la Iglesia del Barrio Recreo y con lujo lo lograron. Vivió plena su religión: su cristianismo auténtico y su convicción en Dios fueron la inspiración para sus clases de religión. No sé cuántos niños preparó para la primera comunión y aún, muchos de ellos, conservan sus enseñanzas. Tampoco a cuántas personas ayudó. Volvieron a Montería y quizá su iniciativa con el entusiasmo de una de mis hermanas crearon su propia empresa. Empezaron en la sala de la casa familiar, con clases para los niños del barrio y gradualmente fue creciendo lo que hoy es un lugar de formación sólida de esos muchachos. Organización y disciplina: su broquel empujando la embrazadura. Estuvo 93 años con nosotros, falleció el 3 de junio del 2024. Muchas cosas nos enseñó, pero quizá su mirada tranquila y su calma voz nos permitió afrontar con serenidad los problemas que tuvimos. Carácter estable y comprensivo, ecuánime su lección. Discreción y confidencialidad sus adjetivos con un alto sentido de responsabilidad con afecto para su familia. Diptongo: Feliz Navidad, incluso con los recuerdos.