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Opinión

Capital anticlimático

Álvaro Bustos González*
Álvaro Bustos González*
Columnista
23 de abril de 2023

El presidente colombiano critica el "dinero", culpándolo del cambio climático y los males del mundo. Un análisis cuestiona esta postura, señalando contradicciones y otros factores clave.

Por Álvaro Bustos González, Decano, FCS, Unisinú -EBZ-. Es sabido que el actual Presidente de Colombia le tiene una tirria teórica al dinero, llamado capital en la doctrina marxista, y que a ese vil metal, conocido por algunos cristianos como estiércol del demonio, le atribuye todos los males de este mundo. Oyéndolo, uno queda persuadido de que la salvación de la humanidad consistiría en volver al taparrabos, regresar a vivir en la copa de los árboles, transportarnos a pie, vivir de la caza, como nómadas, y ponernos en manos de chamanes, alquimistas y quirománticos, ahora que el modelo de la atención en salud será prioritariamente "preventivo". Progresismo puro. A la plata, el Presidente la culpa del cambio climático, una preocupante situación que se asocia, sin duda, a graves trastornos de la biodiversidad, los que finalmente tendrían una marcada influencia en las enfermedades, particularmente infecciosas. Lo que el mandatario olvida es que el cambio climático no es exclusivo del último siglo ni de las actividades industriales, agropecuarias y locomotrices del hombre. ¿Por qué se formaron los mares y los desiertos, las planicies y las montañas, y de dónde surgió la noticia bíblica del diluvio universal? El populismo no tiene respuestas para eso. Los gases de efecto invernadero, para el caso que nos ocupa, lo que hacen es retener en la troposfera la radiación solar que debe regresar al espacio después de haber servido para mantener el equilibrio ambiental y el régimen de lluvias. Entre estos gases, el CO2, que sirve para el crecimiento de los árboles y para que estos produzcan oxígeno a través de la fotosíntesis, es el más importante. Digamos que este gas ejerce como ángel y demonio. Su exceso se acompaña de tormentas, sequías, deshielos e incremento del nivel de los mares, al captar el calor, y de estímulo a la proliferación de vectores y a la replicación viral. Pero hay algo más: las guerras, al producir desplazamiento y pobreza, y facilitar contaminaciones, exponen a un mayor uso de antibióticos, con la consecuente selección de cepas bacterianas resistentes. El Presidente, sin embargo, omite que él fue defensor de la boca del fusil como partera de la historia, y que hoy es amigo de dictaduras paranoides, violentas por naturaleza, que nos tienen al borde de otro diluvio universal, esta vez de tipo nuclear. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.