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Opinión

Cáncer hereditario

Álvaro Bustos González*
Álvaro Bustos González*
Columnista
20 de octubre de 2024

El primer Congreso Colombiano de Cáncer Hereditario celebra 50 años de la Universidad del Sinú. Expertos analizan mutaciones genéticas y tratamientos con el tejo del pacífico.

Por Álvaro Bustos González* Como un eslabón mayor dentro de la conmemoración de los 50 años de la Universidad del Sinú, la doctora Catalina Tovar Acero, directora del Laboratorio de Investigación en Biomédica y Biología Molecular, adscrito al programa de medicina, y su equipo de trabajo, conformado por hombres y mujeres de excelsas condiciones personales y profesionales, se puso al frente desde hace varios meses de la organización de este primer Congreso Colombiano de Cáncer Hereditario, que aquí nos tiene reunidos. La presencia de conferencistas nacionales y extranjeros de reconocida prosapia científica, nos enorgullece. Esto es lo que queremos siempre, que los eventos académicos de la universidad tengan una envergadura que trascienda los límites regionales y que dejen un mensaje no sólo circunscrito al ámbito de la ciencia, sino que nos recuerde que el objetivo de todas estas investigaciones no es otro que el ser humano y la comprensión de su sufrimiento espiritual y biológico. De hecho, no otra es la razón de ser de la medicina. Todo avance tecnológico debe ser puesto al servicio del enfermo de forma prudente, sin presunciones infalibles. Es evidente que el cáncer no se hereda; lo heredable son las mutaciones genéticas que inducen a las células vulnerables a crecer de manera descontrolada. Es un hecho que el crecimiento normal y el crecimiento maligno de una célula están entrelazados. Como lo afirma Siddhartha Mukherjee en su laureada biografía del cáncer: "El cáncer forma parte de nuestro genoma: los genes que sueltan las amarras de la división celular normal no son ajenos a nuestro cuerpo, sino versiones mutadas y desfiguradas de los genes mismos que llevan a cabo funciones celulares vitales". El tejo del pacífico es un árbol que, además de sombra, produce una molécula llamada paclitaxel, que en el cuerpo humano actúa contra diversos tipos de cáncer, interactuando químicamente con algunas proteínas derivadas de esas células que crecen anormalmente, alterando su actividad y desencadenando su muerte. Esa molécula se está probando en la universidad con el nombre de Docetaxel en el cáncer de próstata, algo que seguramente ustedes van a saber durante este congreso. Mi interés en traer esto a cuento no es la vanagloria. Sólo aspiro, con estas palabras de bienvenida, recordarles que la naturaleza también nos ha ayudado a mitigar el sufrimiento, y que por eso debemos cuidarla, porque, en su silencio indiferente, también puede ser nuestra salvadora. Muchas gracias. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.