Campañas, hecha la ley hecha la trampa
La campaña política enmarca un juego de reglas, pero ¿se cumplen? Desde la propaganda hasta las redes sociales, las leyes electorales parecen ignorarse, generando un caos visual y de desinformación.
Por Rafael González Guerrero Por ser un país de leyes, todo nuestro actuar está reglado. Con ocasión de esta campaña política, innegablemente hay reglas o leyes para cada uno de los pasos a seguir. Así vemos cómo tenemos una reglamentación sobre los partidos políticos, que son las vías de acceso al poder, y de cómo se regulan desde su formación, hasta cómo operan en la práctica. Cuando te afilias a un partido puedes acceder a él y te permite solicitar su aval cuando decides aspirar a que se te elija en una corporación nominal o plurinominal. Una vez otorgado ese aval e inscrito como candidato ante la Registraduría, puedes comenzar a hacer campaña para la conquista del respaldo ciudadano. Vienen las reuniones, la propaganda en todas sus manifestaciones y todo lo que conlleva hacer eso que se denomina proselitismo político. Eso está igualmente reglado, por las leyes y en especial por el Consejo Nacional Electoral que es la autoridad constitucional máxima en este campo. Por medio de sus resoluciones, dependiendo de la categorización del municipio, señalan el número de cuñas radiales y de TV; de vallas, su tamaño, y de afiches alusivos a los candidatos. "Los partidos y movimientos políticos, los movimientos sociales y grupos significativos de ciudadanos, distribuirán entre sus candidatos inscritos en las listas para cada una de las gobernaciones, alcaldías, asambleas, concejos y JAL, las cuñas radiales, avisos en publicaciones escritas y vallas publicitarias a que tienen derecho cada uno de los candidatos…" Eso reza la normatividad, pero dista mucho, con escazas excepciones, de que los aspirantes a ser elegidos cumplan con lo que nos manda la ley. Por eso vemos, en nuestra ciudad, una guerra de vallas, afiches, cuñas radiales y televisivas (en hora buena para los periodistas) sin respeto alguno para con la ciudadanía. Hay un candidato a la alcaldía, por ejemplo, que parece haberse pasado en un 500 % de lo autorizado para la propaganda gráfica, dejando un mal ejemplo de incivilidad y de trasgresión de la ley. Otra forma no reglada de hacer propaganda, son las redes sociales que personajes conocidos crean con perfiles falsos para insultar, vituperar con noticias e ilusorios señalamientos. La Ley 130 de 1994, señala lo siguiente: "(…) Corresponde a los Alcaldes y los Registradores municipales regular la forma, característica, lugares y condiciones para la fijación de carteles, pasacalles, afiches y vallas destinadas a difundir propaganda electoral… Los alcaldes señalarán los sitios públicos autorizados para fijar esta clase de propaganda. ¿Será que el alcalde saliente y la actual encargada regularon tan importante materia?