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Opinión

Cambio de gabinete

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
27 de junio de 2024

El gabinete en Colombia, compuesto por ministros y secretarios, a menudo sufre inestabilidad. Esto, debido a cuotas políticas y cambios frecuentes, dificulta la gestión eficaz y el progreso.

Por Fernando Negrete Montes El gabinete en Colombia es el Poder Ejecutivo, sea a nivel presidencial, departamental, distrital o municipal, constituido por el Presidente y sus ministros y en lo territorial por el gobernador, alcaldes y sus secretarios nombrados por los electos por votos con fundamento en su fuero constitucional y legal y de libre nombramiento y remoción que los hace susceptibles de ser quitados de sus cargos ante las primeras de cambio, por lo que están sujetos a la discrecionalidad de sus nominadores. La asociación de gabinete por su etimología como habitación más reducida que la sala, no tendría nada que ver con los equipos de gobierno, pero al agregarle que allí se recibe a las personas de confianza, ya empieza a darse una especie de metamorfosis hasta convertirse en el "órgano de asistencia política y técnica del presidente del Gobierno", con lo que se formaliza el concepto de gabinete en la acepción político-administrativa. Resulta que el gabinete por su composición, cuotas de partidos o grupos políticos, en los que imperan las decisiones de tipo personal, más que de formación y conocimiento sobre los asuntos para los cuales son designados, terminan llevando la administración a una especie de "calma chibcha" en la que no se mueve una hoja sin la decisión del jefe, concentrado todo en sus manos y bajo la amenaza de irse de la administración sino se camina de conformidad. Asunto que va en contravía de lo que se define como un excelente gerente definido como "aquel que permite que sus subalternos brillen", porque si esto ocurriera, la administración funcionaría como "un relojito" recibiendo los beneficios la sociedad y los laureles u honores el "jefe", porque los resultados dirían de su buena gestión como un todo; desde luego, los subalternos no serían solo cuotas políticas sino competentes en sus funciones y buenos ejecutores del plan. Esto normalmente no es lo que ocurre; por el contrario, presidente, gobernadores, alcaldes, mantienen un juego de inestabilidad con permanentes remezones en sus gabinetes para ajustar las cuotas políticas o como en el caso nacional actual en la que se "cocina" un nuevo cambio en los ministerios, más que para cumplir cuotas, como un estilo de gobierno de cambiar su gabinete a corto plazo como responsable de los fracasos, no dando tiempo para que las obras maduren. Con la profunda inestabilidad que se vive en el país hoy día, cambiar los gabinetes es atacar el problema por las ramas porque queda el mismo estilo y la misma "política", creyendo que cambiar es mantener "sofocada" a una población con convocatorias y llamados todos los días a alterar el estado de cosas, no entendiendo que la estabilidad es fundamental para que el movimiento siga su curso y se arreglen los problemas que se crecen y multiplican por doquier.