
Cambio al pasado

El gobierno del "cambio" terminó siendo un retorno al pasado, lo cual se afirma al evaluar sus proyectos de ley, caso de la salud que era volver al antiguo Seguro Social, con bajas coberturas y mala calidad del servicio. En este punto es bueno precisar que la mejora en la atención en salud con las EPS de la ley 100 de 1993, fue opacada por la corrupción que impidió un mejor avance en el sistema. La reforma debía abogar por su corrección y no su liquidación.
Otro de los proyectos es la reforma pensional en revisión en la Corte Constitucional y que traslada los ahorros de los afiliados del sector privado a Colpensiones, que equivale al sistema de antes, cuyos recursos para pensión iban al Seguro Social, a un fondo común y donde los recursos trasladados y los aportes de hoy, jóvenes, pagan las mesadas de los actuales pensionados. Aquí procedía una reforma para equiparar el monto de las pensiones en ambos sistemas. En cuanto al sector agropecuario y con solo el 20% de la población colombiana rural, no era difícil establecer la necesidad de tierras para los campesinos que el sector privado ofreció, sumándole las de extinción de dominio por problemas de economías ilegales, dotando de infraestructura al campo sin necesidad de empujar a la gente a “invadir” predios que fomentan la violencia. Estas políticas no garantizan la modernización del sector y la salida de la población de sus precarias condiciones de vida, porque el tema no es simplemente de tierra, sino de administración y manejo de relaciones interindustriales que saquen la población campesina de la informalidad. En educación, el proyecto se truncó al elevar a derecho fundamental la educación que impedía el paro y Fecode le quitó el apoyo. Las políticas económicas públicas van contra lo privado, estigmatizándolo, desconociendo que la riqueza de una nación la producen las personas en sus hogares, empresas y que las rentas del Estado vienen de aquí. Ahora, lo peligroso de este enfoque es que la arremetida contra el sector minero energético y el resto de los sectores nos regresa a situaciones superadas con un gasto público financiado con déficit fiscal, crédito, que va a llevar a una pobreza generalizada. Lo más triste es que del cambio generado por la Constitución de 1991 en los indicadores: educación, salud, empleo, infraestructura, relaciones internacionales, mérito, trato, cumplimiento de la ley, se haya retornado al "látigo" para resolver los problemas y radicalizar la división social: amigos y enemigos, y del cual la clase política tradicional fue coadyuvante por estar de espaldas a los verdaderos problemas del país y hoy, por sectores que pretenden seguir en esa línea.