
Cada pueblo elige su destino

"Cada pueblo tiene los gobernantes que se merece", una reflexión sobre la responsabilidad ciudadana en la elección de líderes. ¿Somos cómplices de la corrupción y la falta de compromiso político?
Por Bibiana Cabarcas Joseph de Maistre dijo: "Cada pueblo tiene los gobernantes que se merece" y con ella nos dio una verdad de a puño que nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos al elegir a quienes nos deben gobernar. Por años nos quejamos de la corrupción, de la falta de compromiso de nuestros líderes y de que, una vez en el poder, se olvidan de todas las promesas que hicieron y se dedican a llenarse los bolsillos con los dineros públicos. Esta poderosa frase nos evita la victimización y nos pone frente a la contundente realidad de que somos tan o más responsables de las victorias o catástrofes que nos suceden, como los políticos por quienes votamos. Estamos acostumbrados a echarle la culpa de todos nuestros males a agentes externos; desde los conquistadores españoles hasta los gringos ricos que vienen a "explotarnos", siempre víctimas, sin lograr mirarnos hacia dentro, como pueblo que debe y tiene que tomar las riendas de su propio destino. Por desgracia arrastramos la incongruente idea de que existe un mesías destinado a salvarnos de nuestros propios desvaríos y malas decisiones; ese ser mítico que nos llevará por caminos de prosperidad, paz y progreso, y dejamos en manos de otros lo que por derecho nos corresponde, y es saber elegir a los mejores y no a los mercaderes que compran con palabrería barata y dinero mal habido la voluntad de la ciudadanía. Es hora de que maduremos como sociedad, de dejar de quejarnos, de empezar a actuar y defender una democracia real y no el remedo que tenemos ahora, producto de malas decisiones y de la ignorancia. No es momento de ideologías, ni de pactos amañados, debemos abrir los ojos de la conciencia y empezar a ver el mundo en su real dimensión, y es que desafortunadamente, no hemos sabido elegir a quienes deben conducir el destino de nuestra nación y que vamos rumbo a un desastre del cual no sabemos cuándo vamos a salir. El egoísmo de pensar en el beneficio propio y no en el crecimiento colectivo, nos resta capacidad de reevaluarnos en nuestros valores, creencias, prácticas y costumbres que nos llevan siempre a elegir los gobiernos equivocados y, por ende, a quienes nos merecemos.