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Opinión

Cada pueblo elige su destino

Bibiana Cabarcas
Bibiana Cabarcas
Columnista
26 de febrero de 2025

"Cada pueblo tiene los gobernantes que se merece", una reflexión sobre la responsabilidad ciudadana en la elección de líderes. ¿Somos cómplices de la corrupción y la falta de compromiso político?

Por Bibiana Cabarcas Joseph de Maistre dijo: "Cada pueblo tiene los gobernantes que se merece" y con ella nos dio una verdad de a puño que nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos al elegir a quienes nos deben gobernar. Por años nos quejamos de la corrupción, de la falta de compromiso de nuestros líderes y de que, una vez en el poder, se olvidan de todas las promesas que hicieron y se dedican a llenarse los bolsillos con los dineros públicos. Esta poderosa frase nos evita la victimización y nos pone frente a la contundente realidad de que somos tan o más responsables de las victorias o catástrofes que nos suceden, como los políticos por quienes votamos. Estamos acostumbrados a echarle la culpa de todos nuestros males a agentes externos; desde los conquistadores españoles hasta los gringos ricos que vienen a "explotarnos", siempre víctimas, sin lograr mirarnos hacia dentro, como pueblo que debe y tiene que tomar las riendas de su propio destino. Por desgracia arrastramos la incongruente idea de que existe un mesías destinado a salvarnos de nuestros propios desvaríos y malas decisiones; ese ser mítico que nos llevará por caminos de prosperidad, paz y progreso, y dejamos en manos de otros lo que por derecho nos corresponde, y es saber elegir a los mejores y no a los mercaderes que compran con palabrería barata y dinero mal habido la voluntad de la ciudadanía. Es hora de que maduremos como sociedad, de dejar de quejarnos, de empezar a actuar y defender una democracia real y no el remedo que tenemos ahora, producto de malas decisiones y de la ignorancia. No es momento de ideologías, ni de pactos amañados, debemos abrir los ojos de la conciencia y empezar a ver el mundo en su real dimensión, y es que desafortunadamente, no hemos sabido elegir a quienes deben conducir el destino de nuestra nación y que vamos rumbo a un desastre del cual no sabemos cuándo vamos a salir. El egoísmo de pensar en el beneficio propio y no en el crecimiento colectivo, nos resta capacidad de reevaluarnos en nuestros valores, creencias, prácticas y costumbres que nos llevan siempre a elegir los gobiernos equivocados y, por ende, a quienes nos merecemos.