Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Buscando dinero en el bolsillo ajeno

Arianna Córdoba Díaz
Arianna Córdoba Díaz
Columnista
4 de abril de 2025

Colombia se ubica en el top 10 mundial de países con más fraudes telefónicos. Estafadores emplean diversas tácticas para robar datos y dinero.

Por Arianna Córdoba Díaz Los colombianos recibimos, en promedio, al menos cuatro llamadas fraudulentas en un lapso de un mes o mes y medio. Y los timadores son, además, bastante "democráticos": intentan hacer presa de su cacería a personas de todos los estratos, regiones, géneros y edades. Estas cada vez más frecuentes incomodidades tienen a nuestro país en otro indecoroso 'top ten' mundial: el de las naciones donde más proliferan los engaños con los que buscan vaciar nuestras cuentas bancarias, acceder a nuestras tarjetas de crédito o presionarnos para que enviemos dinero a través de plataformas digitales, entre otras modalidades que constantemente se reinventan. De acuerdo con un informe de la aplicación Truecaller, Colombia ocupa el noveno puesto entre los países en los que más intentos de fraude telefónico se hacen, nos superaban (en 2023) Brasil, Perú, India, México, Indonesia, Chile, Vietnam y Sudáfrica. Hay que esperar la consolidación de datos de 2024, porque quizás ya los estafadores criollos se han esmerado para escalar en este vergonzoso ranking. Sorprende que cada vez es más sofisticado el accionar de estos pichones de delincuentes -que eso es lo que son- pues a lo que los usuarios o las autoridades les detectan el "modus operandi" desarrollan uno más complejo para continuar con sus fechorías ¿Se imaginan si ese ingenio fuera empleado para generar el bien de la humanidad o inventar la cura de las enfermedades? Ahí sí que seríamos una superpotencia. Pero no, estamos en las garras de bandidos que lo que quieren es vivir a costa de estafar a los demás a través de modalidades como el 'phishing' que es la práctica de enviar correos electrónicos en los que suplantan a empresas legítimas para que las personas revelen la información personal, contraseñas y otros datos para realizar ilícitos. También, por supuesto, están las infaltables llamadas telefónicas en las que se hacen pasar por funcionarios de bancos donde uno tiene cuenta o tarjeta de crédito. Con voz muy profesional y segura, pretenden que el incauto "cliente" les dé la información que necesitan para clonar tarjetas, retirar dinero y, en fin… En estos casos han llegado al extremo de suplantar números telefónicos para parecer una fuente legítima. Es lo que se conoce como 'vishing'. Este imperio del hampa ha incorporado en su sucio mercado otras modalidades de estafa, como el 'smishing', que consiste en mensajes de texto enviados a los celulares informando que el usuario ha ganado un premio (en sorteos en los que no ha participado), que debe dinero en alguna entidad y lo van a embargar, o que ha recibido un paquete, entre otros. Lo invitan a ingresar a un enlace que adjuntan y, si la persona lo hace… pues, como dicen por ahí: ¡perdió el año! Y de paso, los datos y el dinero. Ni hablar de los intentos que hacen para timarnos a través de WhatsApp y ahora también mediante códigos QR, una modalidad conocida como 'quishing', en la que crean códigos falsos que, al escanearse, nos redirigen a sitios web maliciosos que pueden dejarnos en bancarrota. ¿Qué podemos hacer ante esta permanente amenaza? Pues parece que estar alertas y desconfiar de toda llamada ya no es suficiente para contrarrestarlos.