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Opinión

Búfalos: los diamantes negros en la ganadería sucreña

Luis Guillermo Altahona Buelvas
Luis Guillermo Altahona Buelvas
Columnista
11 de febrero de 2024

La población de búfalos colombianos prospera en diversos hábitats, siendo Sucre un ejemplo de su rentabilidad. Su resistencia y producción eficiente impulsan la ganadería en zonas difíciles.

Por Luis Guillermo Altahona Buelvas La población bufalina colombiana se encuentra diseminada por todo el territorio nacional en los diferentes hábitats, incluyendo los diversos climas y pisos térmicos, desde el nivel del mar hasta 3.000 m de altitud, viviendo en perfectas condiciones. En el Departamento de Sucre, el búfalo se ha convertido en una opción productiva muy atractiva por sus ventajas zootécnicas, en zonas donde la calidad del alimento y el clima afectan de manera notoria las explotaciones vacunas. La explotación del búfalo en el Departamento se lleva a cabo por medianos y grandes ganaderos, en aquellas regiones donde las inundaciones afectan en un período grande del año el manejo de los vacunos. De acuerdo a las estadísticas del ICA en Sucre, el crecimiento de la población de esta especie ha sido exponencial todos los años, especialmente debido a las importaciones realizadas por los ganaderos desde otras regiones. Los Búfalos son capaz de producir eficientemente en condiciones que ninguna otra especie lo puede hacer; parecen tener un buen comportamiento en condiciones de alimentación adversas, con limitados aportes nutritivos y ello ha hecho que se desarrollen aparentemente bien en los sistemas de producción, con predominio de los pastos naturales, prácticamente sin suplementación y con dietas desbalanceadas. Por lo anterior, los búfalos se muestran como una opción económica en los diversos ambientes, en especial los ecosistemas de bajíos y áreas inundables como los de La Mojana y el San Jorge; puesto que consumen forrajes de baja calidad, transformándolo eficientemente a carne (engorde de 500 kg en dos años) y leche (5 a 6 litros de leche por día, con 7% de grasa); además de ser una especie resistente a las altas temperaturas; soporta altas cargas parasitarias y enfermedades; muy buena calidad de carne, por sus cualidades de jugosidad y terneza; excelente calidad de leche para la preparación de subproductos, y por último, bajo costo de producción. Además de lo anterior, el búfalo presenta una longevidad que oscila entre 20 y 30 años promedio, con una vida útil reproductiva entre 18 y 20 años. Zootécnicamente, la especie ha demostrado que tiene espacios garantizados como opción pecuaria relevante en nuestro departamento, con una amplia capacidad de adaptación en todas las subregiones; razones por las cuales la población de búfalos se incrementa cada día más, aunada a lo prolífero del animal y su rápida aceptación en el mundo ganadero, mostrándose como un instrumento de progreso social, por lo que fomentar su explotación, es por tanto una de las mejores alternativas en ambientes tropicales como el nuestro por su capacidad de trabajo y altos rendimiento en carne y leche.