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Opinión

Breve

José Arturo Ealo Gaviria
José Arturo Ealo Gaviria
Columnista
21 de julio de 2025

Si hay un talento de gran valía es el de no usar un par de palabras si solo basta una para expresar una idea. Además de la sinceridad, la fe y la conexión espiritual con lo Divino, el poder de la oración radica en la brevedad de las palabras. No son demasiadas. Las de carácter antiguo son mejores, las breves: excepcionales. Conquistan. Expresarse en esas instancias ayuda la comprensión del mensaje. Evita glosas ambiguas. Lo "breve" se utiliza para describir algo de corta duración, bien sea en tiempo, espacio o en la expresión de ideas.

Es el alma del ingenio. Con la vasta información que poseemos actualmente, se deben manejar mensajes breves y precisos para que lleguen al receptor de manera más rápida y efectiva. Sin ambages. Tiene sus desafíos. Sin embargo debe haber un equilibrio entre la brevedad y la profundidad: evita resumir demasiado la información y que se pierdan matices primordiales. Llevar un mensaje a su esencia requiere tiempo, esfuerzo, habilidad para seleccionar la relevancia. "Lo bueno, si breve, dos veces bueno", consignó el sacerdote jesuita y escritor español Baltasar Gracián. Las palabras tienen magia y poder, siempre y cuando no sean demasiadas. Para ser breve, lo primero es desembarazarse de lo vano, de eso que no ofrece conceptos ni ideas relevantes a lo que va dirigido. Cicerón decía que "la brevedad es la mejor virtud de un discurso". En breves palabras se puede expresar mucho. Acompaña a la grandeza. Es una responsabilidad realizar un mensaje conciso y de comprensión sencilla. Breve quiere decir corto, no superficial. Lo que se escribe sí es conveniente ser leído sin prejuicio de su extensión. Cuando nos enfrentamos a un texto escrito de otra persona que será muy largo, es habitual que haya abandono a la lectura. Pero cuando se trata de nuestro propio texto nos olvidamos de esa experiencia y creemos que a los demás no se les ocurrirá porque lo que tenemos para expresar sí tiene valor. Y todo se puede. Ordenando las ideas se respeta el tiempo del otro, y ser leídos por más personas. Para qué ampliar en sendas páginas una idea con perfecta exposición cuando se puede ajustar en poco tiempo. Es necesario borrar las redundancias. Hay que buscar la simpleza en las líneas. No se trata de que imperen las frases cortas sino las sencillas. Y del mismo modo, nada menos convincente que la retórica retorcida de los discursos absurdos de la política.