
Bolivia. El regreso de América Latina a la democracia

Un proceso político conocido como el "efecto dominó" sucedió en América Latina con el surgimiento de los gobiernos de izquierda, y ahora se está repitiendo al revés, con los gobiernos de derecha. El primero comenzó hace casi tres décadas con la fundación, por parte de Hugo Chávez y otros líderes de izquierda, de dos organizaciones que tuvieron su origen en el Grupo de Río: el Alba y Unasur, conformadas ambas por gobiernos de izquierda para crear una estrategia orientada a la toma de todos los gobiernos de América e instaurar el socialismo como doctrina política.
Durante casi 30 años, en países como Argentina, Venezuela, Bolivia, Chile, Ecuador, Perú y, finalmente, Colombia, se instauraron gobiernos de izquierda de manera sucesiva (efecto dominó). Aparte de ello, ya existían las dictaduras de Cuba y Nicaragua. Sin embargo, el paraíso que las izquierdas prometieron a sus pueblos quedó reducido a promesas incumplidas y discursos vacíos. El modelo del "socialismo del siglo XXI" fracasó: más de dos décadas se perdieron entre atraso y corrupción. En Venezuela se instauró una narcodictadura oprobiosa que hoy es un Estado fallido. Cuba, tras 65 años de socialismo, es uno de los países más pobres del mundo. En Argentina, la economía se quebró y la corrupción tocó fondo; Cristina Fernández de Kirchner está presa. En Ecuador, el socialismo de Rafael Correa —quien sobrefacturó durante sus gobiernos en más de un 20 %— terminó también en procesos judiciales por corrupción. En Bolivia, después de 20 años de gobierno del MAS, liderado por Evo Morales y respaldado por organizaciones indígenas, el país quedó con niveles de calidad de vida marcados por la pobreza. La izquierda acaba de perder las elecciones en Bolivia y saldrá del poder tras dos décadas de fracasos del MAS. Se augura, además, que Evo Morales, hoy prófugo de la justicia, deberá volver a los tribunales a responder por corrupción. En resumen, el proyecto de la izquierda latinoamericana para asaltar el poder —que efectivamente lograron en muchos países— ahora se revierte, y los gobiernos democráticos han empezado a sucederse en un nuevo efecto dominó. El modelo socialista hizo aguas, profundizó la corrupción y no fue capaz de cumplir las promesas ampulosas que ofreció a sus pueblos. El progreso no se alcanza con simples plataformas ideológicas.