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Opinión

Bla, bla, bla

Bibiana Cabarcas
Bibiana Cabarcas
Columnista
25 de febrero de 2026

Los únicos que comen de ideologías son los ideólogos; los demás debemos trabajar para llevar comida a la mesa, educar a los hijos y tener una vida decente. Claro está que de estas ideologías se pegan como lapas los oportunistas de la política, que viven de querer adaptar la palabra a las realidades, pensando en descrestar ignorantes, que ven en la verborrea un signo de inteligencia.

Así funciona este gobierno de indolentes, y la muestra fehaciente de ello es el director de la Ungrd, Carlos Carrillo, que cree que citando autores y filósofos les trae soluciones a los miles de damnificados por las desastrosas inundaciones en el departamento. Se las da de intelectual y con sobradez menciona obras literarias que en nada aportan a las personas que lo han perdido todo. La única palabra que alimenta es la que sale de la boca de Dios, lo demás es ideología barata en la que se escudan para no hacer nada. Da impotencia oír a este funcionario, que tiene la potestad de darle viabilidad a toneladas de ayudas para Córdoba, decir banalidades incoherentes, ejecutar todavía menos y además obstruir ayuda del gobierno norteamericano, todo por un empecinamiento ideológico que raya en la maldad y que condena a los mandatarios locales y departamentales a seguir trabajando con las uñas y con la buena voluntad de los coterráneos, empresarios, artistas, deportistas y personas de buena voluntad que, hasta ahora, han sido más efectivos en ayudar que el mismo gobierno nacional. Y no es de extrañar esta postura de Carrillo; el mismo presidente Petro vino a un consejo de ministros, habló hasta del ron Córdoba, repartió culpas a todo el mundo menos a su gobierno y se fue, sin ninguna propuesta concreta para la reconstrucción económica y de infraestructura de Córdoba. Me pregunto cuántos de los damnificados o de los mandatarios que padecen el rigor de las inundaciones creyeron en el gobierno del cambio y, ahora que este les da la espalda, ¿volverán a darle su voto de confianza? Que esta situación calamitosa que enfrentamos nos haga reflexionar sobre lo que realmente queremos de nuestros gobernantes, si preferimos a los que hablan y hablan y no concretan nada, a los que roban y roban y no les pasa nada; o vamos por fin a actuar con madurez cívica y a elegir gobernantes capaces y con don de servicio. El tiempo se nos acaba y ya va siendo hora de elegir y de cuidar lo elegido.