
Bilingüismo

El Día del Idioma Español coincide con el del inglés, pero sus legados contrastan: uno impulsó el desarrollo, el otro el despojo. Aprender inglés es clave para el progreso en un mundo globalizado.
Por Fernando Negrete Montes Por esas coincidencias de la vida, el 23 de abril se celebra el día del idioma español en homenaje a don Miguel de Cervantes Saavedra, autor cumbre de la literatura española con su magistral obra "El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha" y también el día del idioma inglés por la muerte del dramaturgo y poeta William Shakespeare, considerado uno de los más grandes escritores de todos los tiempos. Resulta que, a raíz de la conquista inglesa de gran parte del norte de América, legándole entre otras el idioma y su capacidad empresarial, asunto muy pegado a la religión practicada por los conquistadores y al decir de algunos, invasores, los países que heredaron las costumbres anglosajonas se desarrollaron industrial y comercialmente, convirtiéndose en potencia económica que los llevó a extender sus conocimientos y elaborar los más avanzados medios de producción. Mientras esto ocurría en el norte, del río Bravo hacia el sur lo que desató España fue una política de despojo y pillaje que arrasó con los imperios de la época representadas en las culturas Azteca en México, Maya en Guatemala, Chibcha en Colombia e Inca en el Perú, generalizando un modo de producción rentista que se quedó en el sector primario e implantando el idioma español en casi toda Latinoamérica. Doscientos años después se ha descubierto que la supuesta ventaja de tener un solo idioma no es tal porque los negocios y el llamado desarrollo se hacen en otro idioma y lo que es más importante, la capacidad intelectual se desarrolla más en personas que hablan más de un idioma, cosa que fue frenada por perjuicios porque a nombre de la revolución, se agitó la consigna de combatir la penetración cultural. Además, se nos dijo en la escuela que "solo cambiando el sistema cambiaría la educación", lo cual llevó a combatir todo lo que sonara a imperialismo, hasta el estudio, dejando regados en el camino a una pléyade de jóvenes que no encontraron asidero en una sociedad que ahora tiene la claridad de abrazar las corrientes que la lleven a un pleno desarrollo, en un mundo diverso. Hoy nos alineamos en la necesidad de estudiar otro idioma, el inglés, con la misma justificación que le decimos a los estudiantes el día del idioma referente a que el campo de la literatura, las artes, la música y todo este mundo, debe ser asimilado como un estilo de vida, así como hablar otro idioma es la vía expedita para trascender la realidad y tener las herramientas para mejorar las condiciones de vida. Razón entonces para generalizar en la escuela, en la empresa, en la sociedad, la conversación en otro idioma para seguir explorando ese mundo fantasioso de relatos y cuentos que nos caracteriza y que se hace manifiesta a través de una política pública de bilingüismo.