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Opinión

Bienestar Universitario

Álvaro Bustos González*
Álvaro Bustos González*
Columnista
27 de mayo de 2024

El bienestar universitario, ¿requisito o consecuencia? Un análisis crítico explora la dualidad del apoyo estudiantil, cuestionando si los "mimos" fomentan el crecimiento o lo limitan.

Por Álvaro Bustos González* Copio directamente del sabio Google: "El bienestar universitario se refiere a la atención y apoyo que una universidad brinda a sus estudiantes para asegurar su éxito académico y bienestar emocional, físico y social". Dicho así, el estudiante tendría muy poco que poner, y el grueso del trabajo correría por cuenta de la institución educativa. La luna, sin embargo, tiene dos caras, y aquí es imperativo preguntarse si la noción de bienestar debe verse como un requisito o como una consecuencia. Quiero mirar la contrafaz de la luna. ¿Qué dignifica, forma y enaltece más a un joven, el bienestar que es producto de mimos y complacencias o la satisfacción plena por el deber cumplido? Para estas conjeturas, sin embargo, hay que tener en cuenta la idiosincrasia de los estudiantes. Por estos andurriales la gente tiende al facilismo y cualquier asomo de exigencia es tomado como una arbitrariedad, fuente de desajustes emocionales en el adolescente. Todo alumno debe ser tratado como un ser inteligente, y por eso debe dársele la oportunidad de que demuestre sus capacidades con base en el amor por el estudio, la disciplina y el cumplimiento de sus obligaciones académicas. Cualquier concesión en esos campos deforma el alma de los jóvenes y los convierte en víctimas, ahí sí, del efecto esterilizante del bienestar como una forma de gozo y no como el resultado del desarrollo progresivo de sus facultades mentales y emocionales. Se trata de llegar al bienestar como consecuencia del aprendizaje perseverante, lo que requiere un esfuerzo continuo, y no como el pretexto para aprender a retazos algunas cosas caprichosamente, como lo haría cualquier niño malcriado. Ahora que todo se psicologiza, que el mundo está lleno de zagalones afectados que se victimizan como expresión del pensamiento débil, debería recurrirse a la existencia del super-yo freudiano a ver si la autocrítica y el acatamiento a las normas y reglamentos (los llamados principios y valores de todo proyecto educativo), prevalecen sobre la inaudita pretensión de obtener títulos universitarios a punta de derechos de petición absurdos y amenazas anónimas de suicidio colectivo, planeadas para intimidar a los profesores rigurosos en sus métodos y evaluaciones. Antes que consentir estudiantes, los encargados del bienestar universitario deberían enseñar estos versos de Quevedo: "Retirado en la paz de estos desiertos, con pocos, pero doctos libros juntos, vivo en conversación con los difuntos y escucho con mis ojos a los muertos". *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.