
Bendito diciembre

Diciembre evoca la nostalgia de la infancia. Antes, pesebres sencillos y juguetes hechos a mano. Ahora, el consumismo domina, contrastando con la alegría auténtica de antaño.
Por Rafael Hernández Mestra Y se nos vino el mes de diciembre. Desde el jueves pasado ya el ambiente es diferente, pues se nota el jolgorio y la alegría propios de la aproximación del día de las velitas y la Noche Buena. Aunque en estos tiempos modernos desde el mes de octubre los almacenes y en general todo el comercio empiezan a promocionar la Navidad, quitándole la esencia al mes de diciembre, la verdadera fiesta se vive el último mes del año que nos hace recordar los diciembres de nuestra niñez. Días antes del 24 se arreglaba el pesebre. Era la sencillez en el extremo. Unas pajitas, flores silvestres y pequeñas imágenes que simbolizaban al padre, la madre y al recién nacido. La novena se rezaba acompañada de cánticos. Todo era espontáneo y limpio de sentimientos extraños. Nadie solicitaba nada, ni mucho menos pretendía relucir su vanidad con adornos espectaculares de emulaciones ostentosas entre vecinos. Los juguetes por lo general se lo elaboraban los propios niños. A los totumos biches se le introducían palitos que semejaban las patas y el rabo para dar forma a las vacas, terneros y toros. La verdad es que la Navidad obsequiaba alegría para todos, aunque los niños la gozábamos más. Contrasta esta evocación con lo que se ve en los diciembres y navidades de estas épocas. Nunca como en los últimos años todas las vitrinas de almacenes y centros comerciales se encuentran repletas de la juguetería electrónica y productos extranjeros. El neoliberalismo aperturista y las facilidades para viajar inducen al derroche y facilita el dominio de la producción foránea. Ya la creación artesanal autóctona de otros tiempos de sencillez, armonizada con el entorno de Belén, quedó arrinconada y forma parte del recuerdo. En mi niñez todo era simple, pero con la belleza de lo natural y propio. Los niños esperaban la noche del nacimiento para tocar pitos alborotosos y reír en el festejo del suceso divino. Y por la mañana temprano, con el anuncio de los gallos de las cinco, a buscar debajo de la cama el camioncito de madera o la muñeca de goma. Hoy en día los regalos son de tipos tecnológicos de alta gama y viajes al exterior. Te destacamos Aunque para muchas personas diciembre es un mes de nostalgia, de tristeza y de recuerdos tristes, al recordar a los seres queridos que han partido, la mayoría ríen, gozan, se divierten y se reconcilian.