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Opinión

Beepers "envenenados"

Arianna Córdoba Díaz
Arianna Córdoba Díaz
Columnista
20 de septiembre de 2024

Israel, presuntamente, detonó simultáneamente cientos de buscapersonas de Hezbolá en Líbano, causando heridos y muertos. Un ataque sofisticado que eleva la innovación bélica, ¿y la preocupación?

Por Arianna Córdoba Díaz Estupefacta quedó media humanidad esta semana al ver la estrategia que le atribuyen a Israel, con la cual, de manera simultánea, hizo explotar centenares de buscapersonas (beepers) que utilizaban para comunicarse miembros de Hezbolá, en el Líbano. Un ataque de lo más sofisticado que, hasta el momento, había dejado más de 2.500 personas heridas y más de una docena de fallecidos. Esta novedosa ofensiva, que para algunos supera la creatividad de los libretistas de Hollywood o de los productores de Netflix, se dio, según las primeras versiones, porque los militantes de Hezbolá habían recibido la orden de emplear los ya casi arcaicos buscapersonas (antecesores de los teléfonos celulares) para enviar mensajes, dado que estos aparatos no podrían ser detectados al no utilizar internet ni bluetooth. Dicen entonces que el Mossad, que viene siendo como la oficina de inteligencia y operaciones especiales de Israel, habría logrado infiltrarse entre las filas de los atacados y, de alguna manera, proveerles los beepers, los cuales previamente habrían manipulado para que todos estos aparatos sincrónicamente estallaran, tal como asombrados lo vimos a través de los videos que circularon de este hecho. Sea esto obra de Israel o no, ha sido una operación de lo más inusual hasta el momento. Nos deja ver cómo el nivel de sofisticación para la guerra o la evolución de las confrontaciones es cada vez mayor. Ya no sorprenden los ataques con drones a los campos enemigos o los misiles lanzados a larguísimas distancias; la innovación en el campo de batalla está a la orden del día. Como si fuera poco, este miércoles, mientras redactaba estas líneas, se perpetró otro inusual ataque dirigido también de manera "personalizada" a los miembros de Hezbolá y, nuevamente, en el Líbano. En esta ocasión, los walkie-talkies, al parecer usados por los militantes del mencionado grupo para comunicarse —ya que les habían acabado con sus beepers— explotaron. Se presume que fueron activados para estallar de manera remota y simultánea, con el resultado de más muertos y heridos. Hay, por supuesto, inquietudes y preocupaciones que nos surgen a las personas del común en torno a estas continuas invenciones y la creación de nuevas estrategias relacionadas con los métodos y mecanismos para la guerra. Por ejemplo, ¿los avances para preservar la salud de la humanidad van a la misma velocidad que los desarrollos para los combates? También preocupa porque la historia nos ha enseñado que todo se copia, lo bueno o lo malo, y, así las cosas, podríamos ver en nuestro territorio cómo los bandidos se vuelven aún más creativos y terminan atacando con estrategias similares a la de los beepers "envenenados". ¡Dios nos libre!