Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Basta ya. No más impuesto

Félix Manzur Jattin
Félix Manzur Jattin
Columnista
16 de septiembre de 2024

Los impuestos asfixian a ciudadanos y empresas. Salarios estancados y costo de vida en alza chocan con reformas tributarias que agravan la situación económica, llevando al colapso financiero.

Por Félix Manzur Jattin La espiral alcista de impuestos se ha convertido en una carga insostenible para los ciudadanos y las empresas. Mientras el costo de vida aumenta y los salarios permanecen estancados, los impuestos sobre la renta, el patrimonio y los catastros siguen subiendo. Esta realidad afecta directamente a la clase media y a los pequeños empresarios, quienes son los más perjudicados por una serie de reformas tributarias que, lejos de aliviar la situación, la agravan. El impuesto de industria y comercio, así como los gravámenes sobre las herencias, donaciones y ventas, sumados a los incrementos registrales, han dejado a muchos ciudadanos al borde del colapso financiero. Empresas que no logran adaptarse a esta realidad terminan quebrando, mientras que los profesionales independientes se ven ahogados por cargas tributarias cada vez más onerosas. La promesa de un mejor mañana se disuelve frente a la incapacidad de los gobiernos para ofrecer alternativas económicas que no dependan de exprimir aún más a los contribuyentes. Un ejemplo de esta tendencia es el impuesto del 4 por mil, que fue introducido como una medida temporal y que, con el paso de los años, parece haberse perpetuado. Este gravamen, que afecta a cada transacción bancaria, representa una carga adicional que golpea tanto a los consumidores como a los empresarios, afectando directamente la liquidez y el ahorro. Lo más alarmante es que, a pesar de esta asfixiante presión fiscal, el Estado sigue endeudándose. En lugar de optimizar los recursos, se crean más ministerios, embajadas, y altos cargos de asesoría, lo que incrementa el gasto público sin que se traduzca en mejoras sustanciales para la ciudadanía. La expansión del aparato burocrático solo agrava la situación, al desviar recursos hacia áreas que no aportan soluciones a la crisis económica. Cada nuevo gobierno parece tener como saludo inicial una reforma tributaria que promete corregir las deficiencias del sistema anterior. Sin embargo, estas reformas terminan siendo parches momentáneos que solo postergan el problema. Las empresas, los comerciantes y los profesionales independientes se ven cada vez más asfixiados, sin capacidad de inversión y crecimiento. Es momento de replantear el enfoque. En lugar de seguir imponiendo cargas fiscales, el Estado debe buscar fórmulas para reducir el gasto innecesario, promover la eficiencia y estimular el crecimiento económico. Solo así se podrá evitar que el ciclo de impuestos y crisis económica continúe afectando a la sociedad.