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Opinión

Barbarismo y fanatismo político y religioso

Félix Manzur Jattin
Félix Manzur Jattin
Columnista
1 de septiembre de 2025

"Huye de los profetas y de los que están dispuestos a morir por la verdad, porque suelen provocar también la muerte de muchos otros, a menudo antes que la propia, y a veces en lugar de la propia." La anterior frase de Umberto Eco da mucho que decir. El fanatismo político, racista y religioso ha causado estragos en toda la tierra. Voltaire también decía que cuando el fanatismo se ha tomado el cerebro, la enfermedad es incurable. En otros tiempos, el fanatismo religioso dio origen frecuentemente a acciones criminales e impías. La edad media estuvo impregnada de fanatismo religioso, inquisición, quemas y torturas de seres humanos. Casi ninguna sociedad se ha escapado de prácticas fanáticas e impías. El Papado Romano encarnado en Urbano II en el Concilio de Clermont de 1005 y el mundo occidental ordenó mediante el latinazgo Deus vult o Dios lo quiere, la más cruenta carnicería de musulmanes para recuperar el leño de la cruz: las Cruzadas que masacraron durante tres centurias de la edad media a millones de seres humanos. Un monje loco como San Bernardo de Claraval convenció al papado y la nobleza Europea de hacer un ejército de niños nobles dizque para derrotar a los musulmanes; fueron derrotados, masacrados y muchos esclavizados.

El barbarismo talibán con restricciones misóginas es aberrante, vergonzoso y atenta contra la dignidad de las mujeres. Veamos algunas de las ridículas, fanáticas y miserables restricciones contra las féminas: prohibición de las mujeres a tratar con comerciantes masculinos. No podrán trabajar fuera de sus casas; no podrán ser maestras, ingenieras y vedadas a la mayoría de las profesiones. Solo pocas doctoras o enfermeras podrán ejercer en la capital. No podrán tener ninguna actividad fuera de sus hogares a no ser que las acompañen padres, hermanos o esposos. No pueden ser atendidas por médicos varones. No pueden estudiar en escuelas, universidades o cualquier institución educativa; están predestinados al analfabetismo y la esclavitud. Deben vestir la humillante Burka, que es como una sabana larga de pies a cabeza con pequeñas rendijas para poder medio ver. Les proporcionan azotes, golpes, insultos verbales que no estén vestidas de acuerdo con las normas de los bárbaros Talibanes o de mujeres que no estén acompañadas por parientes. Si no tienen los tobillos cubiertos azote corrido con las esclavizadas féminas ante la ridiculez del ordenamiento talibán.