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Opinión

Bandazos del gobierno

Rafael Hernández Mestra
Rafael Hernández Mestra
Columnista
9 de julio de 2024

Tras dos años de gobierno marcados por escándalos, el gabinete colombiano sufre cambios. Un nuevo ministro, con pasado político turbulento, asume con la tarea de impulsar una Asamblea Constituyente.

Por Rafael Hernández Mestra En los dos años que cumplió el pasado domingo, de estar dando bandazos este gobierno, en medio de todo tipo de escándalos, derroche, desaciertos y chuzadas, la semana pasada hizo unos cambios en el gabinete, y entre ellos, en el Ministerio de la Política, es decir, el del interior, a donde llevó a un viejo conocido de la marrulla política y clientelista. Se trata del ex ministro de la ahora línea política de Juan Manuel Santos y de Ernesto Samper. De este nuevo ministro se sabe que es abogado y que viene de una familia vinculada al liberalismo y que tiene gran experiencia en el ejecutivo y en el legislativo, pues ya había ocupado el mismo cargo en el segundo gobierno de Juan Manuel Santos, pero ya había sido secretario privado en el ministerio de Desarrollo y fue cónsul en Caracas y Samper lo designó Embajador en Grecia, de donde tuvo que regresar a defenderse al verse mencionado en el proceso 8.000. Posteriormente, por allá en el año 1998 aspiró al senado por el Partido Liberal donde fue elegido por tres o cuatro períodos llegando a ocupar la presidencia de esa corporación y ha sido una persona que ha dado muchos brincos en la arena política, pues tuvo la osadía de aspirar a la presidencia de la República, donde perdió en la consulta con Humberto de la Calle; después brincó a la coalición Centro Esperanza, donde llegó de coordinador. Luego fundó un partido chimbo con el afán de dar o vender avales, En Marcha, que en el año 2022 el Consejo Nacional Electoral le otorgó la Personería Jurídica, pero este año, en un fallo, el Consejo de Estado anuló o tumbó dicha personería. Ahora mismo saltó al petrismo donde llega al ministerio con la orden de trabajar y convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, idea con la que el actual ministro hasta hace unos tres meses era un acérrimo opositor a la convocatoria de esa figura, pero que ahora, por orden de su jefe será su impulsor. Las vueltas que da la vida y las volteretas que da la política. Las personas conocedoras del Derecho o que estudian la Constitución saben que convocar a una Asamblea Constituyente no es "soplar y hacer botellas", pues se requiere una serie de pasos y términos que los dos años que le restan a este gobierno nefasto no les alcanza.