
Balance negativo

El 2023 cierra con un balance negativo para el gobierno de Petro. Escándalos, crisis económica, fracaso de la paz total e inseguridad marcan el año, según el análisis.
Por Ismael Guerra Está próximo a acabarse el 2023 y quienes le hacemos seguimiento al discurrir nacional somos propensos a hacer balances en estas fechas de fin de año. En el plano nacional los hechos sucedidos a lo largo de esta anualidad que está por culminar nos indican a las claras que no le fue bien a la persona que dirige los destinos del país. Casos y circunstancias que escandalizaron a los colombianos y que tuvieron como protagonistas al presidente Petro y a su círculo más cercano incluyendo familiares, fueron la nota predominante en los medios de comunicación nacionales y regionales. Y algo para destacar: los escándalos más sonoros que sacudieron el accionar gubernamental provinieron no de la oposición ni de los furibundos malquerientes del presidente Petro sino, quién lo creyera, de sus más entrañables amigos que lo acompañaron en campaña y de familiares como su hijo Nicolás y su hermano Juan Fernando. Independientemente de esa situación, los resultados de la gestión del presidente Petro en este año y casi cinco meses de mandato son absolutamente pésimos. La economía en todos los frentes languidece con unas cifras que en nada favorecen el optimismo. A la inflación no se le ha podido controlar. La carestía sigue en ascenso vertiginoso. Las exportaciones decayeron y la inversión extranjera también se fue al piso. El desempleo sigue haciendo estragos en toda la población con capacidad laboral y el índice de pobreza extrema crece. Al alza en los servicios públicos, sobre todo en la energía, no se le ha podido torcer el pescuezo. Los precios de la canasta básica familiar se incrementan cada día. En el transporte los pasajes suben como espuma debido al alza de la gasolina y así, sucesivamente, el factor económico nos golpea cada vez más. En el ámbito social, la paz total ha resultado un fracaso, con una fuerza pública maniatada y unos grupos armados ilegales cada vez más fuertes y amenazantes. La inseguridad campea, las masacres este año se acercan ya a las 100 y los asesinatos de líderes sociales no cesan pues las organizaciones terroristas los tienen en la mira. Mientras tanto, la corrupción hace metástasis en todas las esferas del poder público al parecer con la complacencia de quienes tienen la obligación de ponerle coto. En fin, el 2023 arroja un mal balance para el Gobierno Petro y para el país peor.