
Bajo amenaza

Los ataques del gobierno de Gustavo Petro a los medios de comunicación han sido reiterados durante sus casi tres años de mandato, pero lo que hoy se registra es de la mayor gravedad por venir de quien siempre se vendió como un demócrata. Las alarmas sobre el futuro de la libertad de expresión en Colombia están encendidas. La advertencia del presidente del posible cierre de medios, que se atreven a criticar su gestión, plantea serias inquietudes acerca del respeto por uno de los pilares fundamentales de la democracia: la capacidad de informar y ser informado.
Los medios de comunicación desempeñan un papel crucial al ejercer la función de contrapeso, proporcionando a la ciudadanía información objetiva y verificable sobre las acciones del gobierno. Sin embargo, cuando el poder Ejecutivo muestra una inclinación hacia la censura y la represión del disenso, se corre el riesgo de convertir la prensa en una mera extensión del discurso oficial. Esto no solo empobrece el panorama informativo, sino que también desdibuja la esencia misma de la democracia. Han sido años de ataque a la prensa como ningún gobierno lo hizo.