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Opinión

Avanza el tiempo

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
27 de febrero de 2025

El tiempo, un concepto relativo. Su percepción varía según la experiencia individual, desde la velocidad de un gobierno hasta la vivencia de la pobreza. Un análisis profundo sobre su fugacidad.

Por Fernando Negrete Montes Algunos dicen que no es correcta esta expresión porque quienes avanzan en el tiempo somos las personas que tenemos una vida limitada por años y no aquello que parece inmutable, aunque moviéndose a una gran velocidad cortando el espacio que en conjunto no se sabe si hace giros que duran millones de años, o se desplaza en un universo infinito dando vueltas, pero siempre avanzando. Al aplicar los conceptos de la física clásica o terrenal, podemos encontrar las definiciones de la velocidad, el espacio y el tiempo que en reducidas dimensiones permiten elaborar instrumentos, máquinas y equipos que el hombre usa para producir los bienes y servicios que necesita para la vida generando una cosmovisión cerrada al alcance de los sentidos. Habrá otras personas que trasciendan este horizonte y buscarán allende los mares, nuevas formas de vida y otros más osados que han lanzado la mirada a las estrellas e inventado herramientas más sofisticadas buscando la forma de llegar hasta allá imaginando que si el tiempo y el espacio se unen, desaparecerán los dos porque todo será instantáneo, terreno que hasta ahora le pertenece a la literatura. Colocando los pies sobre la tierra, caemos en cuenta que la vida es un cúmulo de etapas y que aquello que se veía lejano en el tiempo, por ejemplo, los años de estudio, los de trabajo para alcanzar una pensión, los períodos de los mandatarios públicos de elección popular que en Colombia son de cuatro años y que parecían demasiado largos en las épocas juveniles, terminan pasando demasiado rápido que cuando se levanta la vista para mirar en retrospectiva, se está del otro lado. También es cierto que la sensación de paso del tiempo, lento o rápido, es función de cómo vive o les ha ido a las personas, porque si han estado sumidas en la pobreza, como una parte importante de nuestra población con cifras que han venido cayendo lentamente y que mantienen a 17 millones de personas en pobreza monetaria, contrario a quienes viven en mejores condiciones y tienen la oportunidad de experimentar nuevas cosas que el tiempo, la sensación, les pasa más rápidamente. Es lo mismo que ocurre con los malos y buenos gobiernos en donde el tiempo para los primeros avanza a paso de tortuga y más personas claman por su terminación, lo que hace que la parte sicológica empiece a jugar un papel protagónico, en tanto un buen gobierno medido por el grado de satisfacción que sienten las personas, porque sus condiciones de vida son buenas o mejores que en el pasado y porque la conducción del país semeja estar en manos de un gran conductor quien lleva este con gran estabilidad y avance, sin hacer tanto ruido, hacia nuevos destinos que el tiempo y el espacio terminan en una unidad, identificados.