
Autosuicidio

Tú, Nicolás, que inventaste el término autosuicidio, no como un acto de creatividad lingüística, sino como una más de tus demostraciones de incuria mental, te autosuicidaste tres veces: cuando te convertiste en dictador en obediencia a tu mentor político, un hombre delirante y grotesco; cuando no atendiste el olivo que te ofrecieron para que dejaras el poder ilegítimo que ostentabas como un payaso de circo (recuerda que te robaste olímpicamente las dos últimas elecciones en tu país), y cuando desafiaste al narciso presidente de los Estados Unidos clamando como un energúmeno: "vengan por mí, cobardes, que los estoy esperando en Miraflores". Quizá tú no sabes que al contradecir a un megalómano te conviertes irremisiblemente en su enemigo hasta la muerte.
Tus afines, áulicos o meros jalabolas, como dicen en Venezuela, invocan la autodeterminación de los pueblos, la soberanía nacional y el injerencismo para salvarte históricamente del significado de tu captura, que celebró la mayoría del mundo libre. ¿Cómo puede hablarse de soberanía, Nicolás, si ésta está fundada en el ejercicio omnímodo del poder durante más de cinco lustros por la misma pandilla desvergonzada de siempre, sin tener en cuenta los anhelos y las penurias del "pueblo" sojuzgado? Yo no veo cómo pueda autodeterminarse una nación sometida al yugo de una dictadura fruta de burro como la tuya. Eso del injerencismo es más bien un pecado original de tu secta, puesto que ella, que yo sepa, siempre ha tenido una vocación internacional, y por eso ha pretendido diseminarse inútilmente por todas partes con el decimonónico apelativo de dictadura del proletariado, el más esterilizante e inhumano propósito ideológico de que se tenga noticia en los últimos 200 años, porque está fundado en el odio de clases. Ahora bien, que te llevaron por encima de las normas del Derecho Internacional y que la maniobra quirúrgica de tu arresto se hizo sin permiso del congreso norteamericano, aducen tus correligionarios. Eso me recuerda los computadores de Raúl Reyes, en los que aparece el candidato actual del Pacto Histórico en una relación simbiótica con la comandancia guerrillera. Siempre habrá subterfugios y leguleyadas, Nicolás, para hundir o para salvar a alguien, pero sería bueno preguntarles a los millones de exiliados por la dictadura en tu país, si ellos hubieran preferido, en tu caso, las formas melifluas del Derecho Internacional al hecho fáctico de tu detención, que tanta felicidad y esperanza les trajo a ellos y a sus familias. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.