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Opinión

Asuntos educativos

Álvaro Bustos González*
Álvaro Bustos González*
Columnista
24 de diciembre de 2023

Un análisis sobre la educación en Colombia revela bajos resultados en pruebas PISA y Saber Pro. Factores clave: educación temprana, desmotivación estudiantil y el rol de los docentes.

Por Álvaro Bustos Veinticinco años en la docencia universitaria y doce y medio en una decanatura que tiene bajo su cuidado seis programas: medicina, odontología, psicología, enfermería, fisioterapia e instrumentación quirúrgica, trabajando al lado de gente valiosa por su formación y experiencia, y siendo testigo de arduos procesos de acreditación institucional y de programas, confieren un bagaje, o una perspectiva, que permite discurrir sobre por qué el país, a pesar de sus avances en muchos campos, y del incremento sustancial del presupuesto para la educación pública, tiene tan pobres resultados en las pruebas PISA y Saber Pro. Para entender mejor estos temas, los remito a la lectura de La Educación Médica en Colombia, un ensayo académico de 230 páginas del doctor Moisés Wasserman, quien, además de un científico prolífico, ha sido un educador durante toda su vida, un investigador de alto coturno y un escritor público de campanillas. En esa obra, analítica y llena de datos verificables, podemos hallar la importancia que tiene la educación en los primeros cinco años de la vida (de hecho, la inteligencia del niño depende, en principio, de la educación; la que florece tardíamente se debe más a la herencia genética), y podemos enterarnos de que, según la Encuesta de Calidad de Vida de 2018, 36.4% de los jóvenes entre los 15 y 16 años manifiestan que no van al colegio porque no les gusta el estudio (en la zona rural esta cifra llega al 43%), el 18.5 % de las jóvenes no asisten a la escuela porque deben encargarse de los oficios del hogar y, como para pasmarse, 11.5% no pueden estudiar porque han sido madres precoces. Parece que el libre desarrollo de la personalidad no da muy buenos resultados. En el capítulo de los maestros queda claro que el 92% de quienes imparten clases en Básica y Media tiene estudios universitarios y casi la mitad de ellos ha cursado un posgrado. En ese sentido, y con estos datos, ¿será que el mal rendimiento de los estudiantes se debe a los maestros? ¿No hará falta más estudio y disciplina? De hecho, según un trabajo citado, el rendimiento académico depende en un 50% del alumno, un 5% a 10% de las condiciones en la casa, otro 5% a 10% de la labor de rectores, directivos y compañeros, y sólo un 30% de los maestros. Mejor no canta un gallo. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.