
Asuntos alarmantes como la alimentación en Montería

Un estudio revela que el 39% de los cordobeses no pueden acceder a tres comidas diarias, superando la media nacional. ¿Por qué ocurre esto en una región fértil? Urge actuar con soluciones sostenibles.
Por Pablo Villadiego Con mucha preocupación leía en días anteriores, un artículo en el Meridiano de Córdoba, donde hablaban de la problemática de acceder a la alimentación y se mostraban cifras alarmantes del Dane como, por ejemplo, 39 de cada 100 cordobeses enfrentan esta situación de no poder comer 3 veces al día y además afirman que la media en Colombia es de 28 habitantes sobre cada 100. Situaciones que se podrían afirmar en países como Etiopía, Nigeria, Sudán del sur, Yemen y hasta Afganistán, donde la desnutrición y su difícil acceso a la alimentación proviene de condiciones climáticas extremas, lluvias escasas, precipitaciones en volúmenes máximos, conflictos internos, políticas inestables, gobiernos dictatoriales, sociedades esclavizadas sin derechos ni libertades, carencia de tierras agrícolas o falta de maquinarias apropiadas para la explotación y transporte de productos. ¿Pero en Córdoba? donde se encuentra uno de los valles más fértiles del mundo, donde dos majestuosos ríos, el San Jorge y el Sinú; atraviesan muchos de sus municipios y donde muchos autores se atreven a comparar los valles del Sinú con el Tigris y Éufrates, el Nilo, el Ganges, el río Amarillo. Cuesta creer que estas estadísticas sean reales, pero para molestia y penosa nuestra; muy ciertas, incluso del Sinú que tanto renombre nos ha dado a nivel mundial y que cruza por 8 municipios del departamento de Córdoba, incluida Montería su capital, donde la agricultura, la pesca, el turismo y la cultura podrían solucionar en porcentajes muy altos estas circunstancias que hoy nos escandalizan, creo que son señales que nos deben conducir inequívocamente y de manera imperante a actuar, a pensar en los demás, en nuestra gente, que por cierto es nuestro mayor activo, y con urgencia buscar que la administración pública en alianza con el sector privado y la participación activa de las comunidades generen la sinergia requerida para crear políticas públicas efectivas y sostenibles que permitan vincular estas bendiciones que hoy nos rodean, pero que no son aprovechadas. Muchas ciudades hoy más productivas en el mundo quisieran contar con los recursos que hoy manejamos, y en medio de una recesión mundial que hoy nos amenaza, llegó el momento de que se planee en conjunto a dar soluciones que verdaderamente impacten en mejorar las condiciones de vida de la familia Monteriana y que nos empiecen a alejar de la pobreza multidimensional que hoy ronda por encima del 26% en los hogares. La primera línea de acción para empezar a darle forma a lo dicho anteriormente es procurar que exista un mantenimiento oportuno y preventivo de las vías rurales y urbanas para garantizar la movilización, recolección y transporte de alimentos, propender e impulsar convenios entre el Gobierno Central, las administraciones locales, el Sena y el Banco Agrario para de verdad incentivar a los agricultores con créditos blandos subsidiados para proyectos agropecuarios y agroindustriales, promover la venta y comercialización de los productos agrícolas, organizando al pequeño productor con apoyo institucional a través de los mercados campesinos, vinculando a las grandes empresas de cadena alimentaria para evitar la intermediación y aperturar mercados regionales en asociatividad con otros departamentos para garantizar la oferta y la demanda y sobre todo la garantía de que los hogares tengan alimentos e ingresos para subsistir; pero lo más importante, es que las familias empiecen a sembrar alimentos y que sea fácil la adquisición de estos para muchos, por ejemplo y aunque suene a realismo mágico, cambiar los coralitos que son muy vistosos en nuestras jardineras, por matas de ajíes, berenjenas, cebollines y coles, aprender a alternar hortalizas a través de cultivos hidropónicos, producir especies menores de pan coger y vincular a los gremios y empresas del estado a motivar estos cambios. Nuestra hermosa villa soñada, Montería, si logra capitalizar lo dicho anteriormente, puede ser hoy la cuna en Córdoba y por qué no Colombia de proyectos productivos, dedicados a disminuir el acceso a la alimentación de muchos hogares.