Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Arturo Martínez Soto: Adiós Buenavista mía

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
16 de noviembre de 2023

Arturo Martínez Soto, médico y político, dejó una huella imborrable en Buenavista, Córdoba. Su carisma y gestión lo llevaron a ser alcalde y secretario de Salud.

Por José Armando Benítez Tuirán Arturo Martínez Soto nació en El Pantano, se hizo médico en Argentina y decidió establecerse en Buenavista Córdoba. Pero no fue su título lo que le abrió las puertas de las familias del pueblo sino su personalidad. Un joven alegre, parrandero, buena persona, trabajador, honesto, cordial y humilde. El doctor Martínez se adueñó pronto del corazón de los buenavisteros y logró empatizar con los habitantes del casco urbano y también con los campesinos del municipio. La gente, encontró en él a un profesional de la salud, pero también a un ser humano que sabía ponerse en los pies de los otros y manifestaba la intención de ayudar a sus semejantes desde su posición. Por eso cuando llevaba muy poco tiempo residiendo en el municipio y decidió postularse como candidato del Partido Conservador a la alcaldía de Buenavista los varones electorales del momento no tuvieron reparos en avalar su candidatura. De igual manera un significativo movimiento liberal le acompañó. Se convirtió en el primer alcalde electo por voto popular en Buenavista. Su gestión fue tan destacada que repitió como mandatario de los buenavisteros, dos años después. Son incontables las obras de infraestructura que Arturo Martínez llevó a cabo en sus gobiernos, pero además de mejorar las condiciones viales y de saneamiento básico, dio mucha importancia a la actividad deportiva y cultural que siempre había estado olvidada. Además, se recuerda como gran impulsor de la Unión de los municipios del San Jorge. Fue concejal y director del Camu, pero su gran logro fue convertirse en secretario Departamental de Salud, donde acercó ese ente a los rincones más olvidados del departamento. En sus últimos años ejerció como galeno especializado en la parte administrativa, dada su gran experiencia. Durante su activismo político se destacó por ser un hombre de principios, de palabra y cumplidor de los pactos. Su probada honestidad y su capacidad para conciliar, le permitieron permanecer vigente hasta sus últimos días en el ejercicio de la política. Enfrentó a gran cantidad de adversarios en el plano electoral, pero siempre les trató con respeto, por eso siempre tuvo rivales y nunca enemigos políticos. Su pasión: la música vallenata, contagió a muchos buenavisteros que recuerdan sus míticas parrandas. Por eso hoy Buenavista lo recuerda cantando su canción preferida, que bien podría ser su epitafio: "Si quieres partir, sin mi compañía. Ya me vengo a despedir, adiós Buenavista mía".