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Opinión

Arte de gobernar

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
22 de diciembre de 2022

El empleo es la principal preocupación de los jóvenes, superando violencia y corrupción. Impulsar la iniciativa empresarial es clave para el éxito social y el bienestar, según estudio.

Por Fernando Negrete Montes Una de las mayores preocupaciones que tienen los jóvenes hoy en el país de acuerdo con encuesta realizada a este sector de la población es el empleo, por encima de la violencia y corrupción que, en otros momentos, han estado dentro de sus mayores preocupaciones y ello es así, por cuanto la generación de ingresos para atender sus propias necesidades y de su familia, hace parte de ese duro esfuerzo por educarse y pagar o ayudar de alguna forma, a sus más allegados. El tema del empleo es más de carácter social que personal, pese a que haya profesiones independientes que tengan un mercado "esperando" para realizar su producción o servicio; pero, en esencia, la permanencia o éxito del negocio o empresa solo es posible cuando hay una demanda y consumo que, por cada hora de trabajo, produce las rentas de forma creciente y vía ahorros e inversión, hace aumentar la riqueza de una nación. La clave para el éxito social está en poner a trabajar a sus gentes con las mejores herramientas para que el producto obtenido sea suficiente y de alta calidad, propiciando mejoras en los gustos y preferencias del consumidor y ello es posible con el fomento a la iniciativa empresarial que es la generadora de casi todo el valor agregado de una economía, del cual hacen parte los ingresos que financian a los gobiernos y sus programas y proyectos. Las administraciones públicas manejan el 50% del ingreso nacional y ello requiere de "guantes" de seda, de la filigrana de un joyero para que eso que llaman "plata", le pegue directamente al bienestar de las personas procurando las condiciones para que cada uno desate sus iniciativas, talento y creatividad y termine dando y no pidiendo. Pero si el "joyero" cuestiona los remedos de autopistas de cuarta generación que tenemos, desconociendo que al volante de esas "mulas" va un trabajador y tantos cuantas "mulas" haya y que Ecuador con Correa las construyó con las rentas petroleras y Venezuela las había hecho antes, amén de la invasión al poder judicial y la vía al cultivo de la hoja de coca, demuestra que sigue el activista y no el gobernante. Cuando nos subimos a un vehículo, sea un caballo, automotor, avión, deseamos que vaya sereno y seguro, es decir, bien conducido, igual en economía con la inflación y el empleo. Gobernar es mantener el equilibrio dinámico y no su ruptura. Es un arte.