Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Arrepentimientos

Arianna Córdoba Díaz
Arianna Córdoba Díaz
Columnista
6 de diciembre de 2024

Diciembre trae balances y arrepentimientos. En Colombia, la decepción por promesas incumplidas del gobierno Petro se manifiesta en jóvenes y ciudadanos, con promesas laborales rotas y corrupción.

Por Arianna Córdoba Díaz De la mano de los buñuelos y la natilla llegan, como en todo diciembre, los balances, nostalgias y arrepentimientos. Sí, por estos días comienza la memoria a organizar lo que se hizo en el año, lo que quedó pendiente, a recapitular las amarguras y las alegrías que deja este bisiesto 2024. En ese orden de ideas los remordimientos están a la orden del día y más de uno en Colombia, manifiesta y desde hace un tiempo ya, su abatimiento por haberle apostado con su voto a un cambio que esperaba en el Gobierno Nacional, pero que no llegó. O mejor, si llegó, pero para empeorar las cosas. Por ejemplo, qué sentirán a estas alturas los jóvenes que se dejaron "calentar el oído" con vanas promesas en campaña de múltiples oportunidades en el campo laboral y para los estudios, por ejemplo. De eso, nulo todo, es más, en el camino empeorando dada la incertidumbre que hay en torno al Icetex, del que no hay nada claro aún si los muchachos podrán contar con ese crédito para cursar estudios universitarios o no. En cuanto a trabajo, ni hablar, un chico decepcionado expresaba que se iba del país – como muchísimos más- a buscar mejores horizontes, porque no solo no había la oportunidad laboral sino que se premiaba a los badulaques con un millón de pesos, mientras que los que se portaban bien, que se defiendan como puedan. No solo los jóvenes expresan el sinsabor, muchos colombianos más que también creyeron en el cuento del cambio y que la corrupción llegaría a su fin cuando Petro estuviera al poder, pues están pasando un trago amargo, ya que los escándalos en ese sentido no solo son abundantes, sino cada vez más aberrantes, como el de la Ungrd, en el que unos 380 mil millones de pesos de esa entidad se desviaron a múltiples bolsillos y nunca llegaron a suplir las apremiantes necesidades de la población en La Guajira, donde habían sido destinados. Sí, dolor en el corazón deben sentir los que creyeron y ahora están viendo rotas sus ilusiones cuando ven que sube el combustible, suben los servicios públicos, suben los impuestos que paga el pueblo, pero, se crean nuevos consulados, embajadas y una cartera de la igualdad que no ha servido para mayor cosa; o sí, para que los que allí trabajen sean los únicos que viven sabroso. Arrepentimiento también expresan los que querían el cambio y sí, lo están viendo, pero con la importación de gas, con el deterioro sostenido de la seguridad en todos los niveles, con la carestía, con el resentimiento enconado que parece anidar en el corazón de algunos líderes, con la permisividad con los antivalores, en fin… Mejor no seguir para que no se amarguen los buñuelos.