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Opinión

Apuntes sobre Movilidad Sostenible en Montería

Pablo César Villadiego Brun
Pablo César Villadiego Brun
Columnista
1 de agosto de 2023

Montería es la 17ª ciudad más competitiva de Colombia, pero enfrenta desafíos en movilidad y planificación. Urge mejorar políticas públicas para una ciudad sostenible.

Por Pablo César Villadiego Brum Montería hoy, es la diecisieteava (17) Ciudad de Colombia más competitiva por generar políticas que han permitido vincular y resaltar ante el mundo, una villa soñada, equilibrada ambiental y urbanísticamente, con acciones sostenibles, inversión en infraestructura: vías, centros comerciales, parques y canchas de recreación y deporte; servicios financieros y mejores entornos para realizar negocios. Estas realidades son las que evidencia el Índice de Competitividad de Ciudades 2022, que fue presentado por el Consejo Privado de Competitividad y la Universidad del Rosario. Sin embargo, teniéndolo todo para estar en los primeros lugares, aún falta mucho por hacer y trabajar, para atender la demanda poblacional interna y la alta población flotante que a menudo nos visita de municipios cercanos, para desarrollar actividades que propician el desarrollo y la transferencia de conocimientos a nivel laboral, comercial y estudiantil. Esta población flotante proviene en su gran mayoría, tanto de Córdoba, como de los departamentos de Antioquia, Sucre, Bolívar y Atlántico; lo que eleva la ocupación del suelo, donde día a día nos integramos, pero que a grandes luces se rezaga por procesos de planeación muy pobres y mal concebidos en materia de movilidad y urbanismo. Este crecimiento exponencial de la ciudad, evidencia la necesidad de planear acciones, para que a mediano plazo, no se salga de control la movilidad en Montería, sino, por el contrario, integremos al ciudadano, que es el actor más importante de este escenario; con alternativas que vinculen la visión global, con las opciones que ofrece naturalmente nuestro entorno. En el mundo existen casos exitosos de ciudades con condiciones similares a las nuestras, en cuanto a ubicación geográfica, riquezas naturales, como ser atravesadas por un río; condiciones climáticas, y hábitos para movilizarse; que han logrado una transición hacia una cultura de movilidad integral y sostenible, logrando una perfecta sinergia entre la naturaleza y las necesidades del transeúnte. Con este artículo pretendo como ciudadano, hacer un llamado de alerta frente a lo que se aproxima. Según datos publicados por la Organización Mundial de Meteorología, hay 20% de probabilidad de que el aumento de las temperaturas supere temporalmente los 1,5°C a partir de 2024. Así mismo las estadísticas muestran mayor uso de vehículos, situaciones más estresantes, en cuanto a movilización se refiere; afectaciones a la salud por la contaminación, sedentarismo, este último a veces por falta de tiempo para practicar deportes; alzas en combustibles, que se ven reflejados en altos costos de desplazamientos, entre muchas variables más que afectan a todos y cada uno de los monterianos, de forma directa o indirecta. Por eso es fundamental, que desde las entidades Estatales miremos la movilidad y competitividad, como algo más allá de vías (sin decir que estas no son importantes). Pero de la mano de intervenciones en infraestructura vial, debe venir una intervención urgente que apunte a generar cultura ciudadana frente al uso de las opciones para transportarse en la ciudad. Esto se logra, ofreciendo alternativas con servicios de calidad, con facilidad de acceso para todos y amplia cobertura. Además, con inversión en obras que nos permitan aumentar las zonas donde se circula libremente, espacios verdes con muchos árboles que nos den sombra y ayuden a mitigar las altas temperaturas, ciclorutas en toda la ciudad; posibilidad de transbordo, para que el usuario pase de la bicicleta al Businú; y luego al bus, sin ningún costo o en su defecto con tarifas diferenciales sustanciales los 365 días del año. Diversificar las opciones y beneficios para los monterianos que utilicen el espacio con alternativas de movilidad que cuiden el medio ambiente, como bicicletas, patinetas, patines, bicicarros, entre otros. Lo que además mejorará nuestra salud por medio de caminatas, disminuirá los niveles de cortisol en nuestro organismo y generará una relación más cercana con la ciudad que habitamos. Por este anunciado y mencionado futuro, debemos mejorar y optimizar las políticas públicas que nos ayuden a mitigar lo que se viene. Insisto en mejorar los diseños que han cumplido, pero que pronto serán insuficientes; vincular las áreas peatonales y de ciclo ruta; enlazarlos con los parques y hacer que la naturaleza nos ayude a enfrentar factores climáticos, ampliando las áreas de zonas verdes por m2 construido, aprovechando así, nuestra riqueza en tierra fértil a la que hemos elogiado. Todo esto acompañado del compromiso ciudadano, somos nosotros los que debemos tomar parte en esto y volverlo parte de nuestra cultura cívica y ayudarnos a que en un futuro, lo que sembremos hoy, lo puedan recoger nuestros hijos y propagarlo mañana, teniendo a Montería como una ciudad ejemplo de movilidad sostenible a nivel mundial y que esto a su vez, se vuelva un atractivo turístico como sucede con países como Holanda, por ejemplo. ¡Es hora de actuar! Hagamos más por la movilidad y la cultura ciudadana de nuestra hermosa ciudad.