
Aprender de las lecciones

"Soldado advertido, muere advertido". La sabiduría militar aplica a la política: analizar candidatos, palabras y apoyos, para evitar errores y tomar decisiones informadas en las elecciones regionales.
Por Selma Samur Con frecuencia mi hijo me recuerda una de las principales enseñanzas que le dejó su paso por la Escuela Militar de Cadetes José María Córdoba: "Soldado advertido, muere advertido". Este adagio se puede aplicar a todas las esferas de convivencia, pero en esta ocasión lo acoplo al devenir político, en el cual, a pesar de las nefastas experiencias propias y ajenas, podemos continuar empecinados en el error que acarrea consecuencias bastante previsibles. En la indecisión sobre qué hacer o cómo votar, podemos pensar en varias premisas sencillas. 1. Nadie da de lo que no tiene. Si buscamos paz, necesariamente debemos fijarnos en las personas que tengan esa virtud. Si queremos seguridad institucional, es importante mirar la estabilidad que reflejan los candidatos. 2. De la abundancia del corazón habla la boca. Si pretendemos conocer las verdaderas intenciones de una persona, bastará con escucharla atentamente y desmenuzar sus palabras. 3. Por los frutos se conoce al árbol. Las obras anteriores sirven para suponer válidamente cómo serán las que vendrán, porque un mal árbol siempre dará mal fruto. 4. Cuando se miente una vez, sin muestras de arrepentimiento, es necedad empecinarse en creer en las promesas por muy inspiradoras que sean. 5. Dime con quién andas y te diré quién eres. ¿Por qué pensar en que alguien que anda mal acompañado, tomará distancias en el futuro? 6. Si no se es fiel en lo poco, tampoco lo será en lo mucho. Los políticos normalmente van escalando posiciones, miremos cómo se han comportado desde el inicio en sus primeras experiencias. Hemos recibido muchas ilustraciones. Unas provenientes de distintos países, otras del nivel nacional y algunas locales. Pero no estoy muy segura de qué tan útiles han sido como para aprender de ellas lo necesario y lograr tomar decisiones importantes que nos alejen del riesgo de caer en los errores que ya padecimos y experimentamos. En estas próximas elecciones regionales podemos hacer un alto importante y definitivo al rumbo que parecería inexorable para Colombia. Miremos bien las calidades y cualidades humanas de los candidatos para vislumbrar si tienen de aquello que necesitamos. Escuchemos atentamente lo que dicen porque siempre dejan traslucir dosis de mentiras que se caen por su propio peso. Revisemos de quiénes se dejan apoyar y ayudar para vislumbrar si gobernarán para construir o destruir. Que no digan después de pasadas las elecciones que no sabían, que los engañaron porque lo cierto es que sí se les avisó. Aprendamos de las lecciones para no morir como los soldados advertidos.