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Opinión

Ante una segunda pandemia

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
24 de noviembre de 2023

Colombia enfrenta un panorama económico sombrío: desaceleración del PIB, caída en sectores clave y desconfianza en el gobierno. ¿Qué originó esta crisis y qué se puede hacer?

Por Valmiro Sobrino Oliveros El país no cierra el año bien ni en lo económico, ni en el orden público, ni en el proceso de paz. El año de la pandemia (2020), el PIB de Colombia fue de 6.8 % (Dane, informe de febrero de 2021). Estábamos creciendo por encima de China. "A lo largo de 2023, la economía colombiana profundizó el proceso de desaceleración" (Bbva Research). El tercer trimestre el PIB es 0.3 %; casi cerca del cero absoluto; una caída de siete puntos porcentuales respecto al mismo período del 2022, casi una recesión. ¿Por qué se cayó el PIB o sea el crecimiento económico? Veamos estos datos. La industria de la construcción se deprimió en 8,0 % y el Banco de la República prevé una caída en ventas de vivienda este año de 47.3%. La industria manufacturera cayó en -6,2 %, el sector comercio cayó en -3,5 %, el sector automotriz: las ventas cayeron en 39.3 % hasta octubre (Fenalco- Andi El turismo en descenso de 6,5 en lo que va del año (Cotelco); son cinco sectores productores de empleo formal pero este espacio no alcanza para más. El sector de la salud ha parado la inversión privada; la incertidumbre de una tal reforma a la salud amenaza con entregar este sector en manos del Estado que ya fracasó con el ISS. Los proyectos de expansión que tenían planeados ahora están parados "a ver qué ocurre". A esto se agrega un índice también negativo: la inversión del Estado está paralizada y el gobierno en este preciso momento parece una carreta con un palo atravesado en la rueda; no camina. Los ministerios no funcionan y los institutos no saben qué hacer porque ambos están conformados por personal inexperto y sin experiencia administrativa. Los analistas coinciden en que "no hay confianza" en el gobierno; que "el gobierno no genera confianza". La desaprobación del presidente actualmente es de 64%: (Invamer). Los altos funcionarios del gobierno no envían mensajes contundentemente positivos sino al contrario. Por ejemplo, decir que no se va a cumplir la Regla Fiscal es un mensaje caótico para cualquier economía. Caeríamos en default y eso es un abismo de quiebra como ocurrió en Venezuela y Argentina. Reiteramos: Se necesita con urgencia que el presidente tome la sartén por el mango y que se empiece desde ahora a gobernar escuchando al país para evitar caer en una pandemia económica total.