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Opinión

Ante el peligro, apártese

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
6 de noviembre de 2025

A raíz de la alta accidentalidad en las carreteras de Colombia y las zonas urbanas y, en particular, en las del departamento de Córdoba, con cifras de miles de víctimas con picos en las épocas de "puentes" festivos en que aparecen involucradas personas jóvenes, menores de 30 años de edad, y donde predominan las motocicletas como los vehículos más comprometidos con la siniestralidad, procede un llamado de atención y un alto en el camino para que los padres no sigan enterrando a sus hijos.

La impetuosidad y las energías de los años "mozos", deben enfocarse al logro de los sueños que demandan preparación y claridad mental, que no desconoce los riesgos que algunas actividades tienen como la de incursionar en las profundidades del espacio o del mar o las asociadas a la milicia o por profesiones que exigen alta concentración como las áreas de la salud, las ingenierías, los deportes de alta competitividad, todos en la línea de sacar a las mamás, de la difícil situación vívida. Nada de esto es posible, si al calor de unos tragos nos consideramos los ases del volante y con limitada capacidad de los sentidos, terminamos cayendo de bruces en las carreteras y vías, llevándonos la propia vida, la de los compañeros de "oleaje" de la inercia del accidente, que enluta a las familias, especialmente a los niños y bebés que pierden a sus padres, en esta falsa demostración de poderío al volante. Conexo con lo anterior, es alto el porcentaje de víctimas por la violencia intrafamiliar y de "amigos" que también, por efectos de droga y de un falso ejercicio del poder, se arremete contra los compañeros de rumba llegando hasta el homicidio, a base de golpes o de arrojar de los pisos altos, a participantes de las "celebraciones" y armar en los barrios, batallas campales entre vecinos, formando un tierrero en las calles. Como el ejemplo cunde, si desde las esferas del poder se difunde la máxima de que quien no está conmigo, es enemigo y a este hay que "darle palo", la sociedad entra en un remolino que arrasa con lo que se atraviese, desapareciendo el mérito como forma de conseguir las cosas, dando paso al atropello y dejando de lado la valoración de las personas por su don y sabiduría para adorar a los charlatanes que no saben "donde ponen las garzas". Ojalá nuestros jóvenes que empezaron a asomarse al mundo de la política con su participación en las elecciones, aunque limitadas, de los Consejos de Juventud del pasado mes de octubre y ante la avalancha de deportes en el departamento, dirijan su mirada a ese mundo gratificante del actuar conscientes y se aparten del peligro de actuar en terrenos inestables de la inseguridad. Las mamás esperan.