
Año 2025

El nuevo año trae deseos y aspiraciones, pero el cambio no llega solo. Esfuerzo y acciones son clave para transformar anhelos en logros. El gobierno juega un papel crucial en este proceso.
Por Fernando Negrete Los años nuevos son propensos para sacar a flote un cúmulo de deseos y aspiraciones reprimidas utilizando año tras año las mismas "herramientas" esperando que las cosas cambien como por arte de magia: ganarse la lotería, hacer el viaje "soñado", conseguir un buen empleo y todo aquello que ha sido negado desconociendo que, en general, los resultados se obtienen con el esfuerzo y no por obra de la suerte o por la acción de redentores que van a salvar el mundo. Estas ilusiones nacen porque colocados en una balanza, parece que los aspectos negativos superan a los positivos, lo que hace que se "queme" el año viejo cargado de sinsabores y se abran los brazos al nuevo año con la esperanza que sea mejor, lo cual no está mal por sí solo, sino que estos deseos deben ir acompañados de acciones que empujen, hagan que las cosas lleguen y no seguir a la espera de su llegada, hay que hacerlas llegar. Lo anterior a título personal y no a cualquier precio, porque existe un conjunto de normas, de relaciones sociales, que obligan a caminar por esos "rieles" como garantía de que las conductas y acciones individuales, no choquen con el derecho de los demás, especialmente de aquellos sujetos que requieren especial protección como los niños, lo que se ha establecido como el equivalente a conseguir la paz por el conjunto de la sociedad. Complemento de los deseos y aspiraciones individuales, deben estar las colectivas que son la sumatoria de los proyectos que las empresas se propongan para el nuevo año, asunto que se ve en sus planes y proyectos a mediano y largo plazo, más aterrizadas que las individuales en las que prima el corazón, porque aquellas viven de los balances o resultados del negocio, en concreto. El timonazo en el tránsito del año viejo al nuevo debe estar en las administraciones públicas como representantes de la sociedad y quienes tienen la mayor responsabilidad por liderar procesos de superación de los tantos problemas que la sociedad tiene porque constituyen los gobiernos, la parte más visible del Estado y a quien las personas y empresas encargan con el pago de sus impuestos, para que atiendan con diligencia la misión encomendada. En consecuencia, los ciudadanos exigen para el año 2025 que desde todos los niveles de gobierno se administre con la mayor responsabilidad, que las decisiones sean producto del trabajo en equipo y menos de caprichos del gobernante y que la comunicación sea más de entrega de proyectos ejecutados que meros anuncios plagados todavía de promesas, con su alto costo de oportunidad por lo que se deja de hacer. Este cambio de enfoque es esencial para que el 2025 aterrice en la ejecución de los proyectos de desarrollo.