
Amor y niebla

Luego de un epígrafe en el que recuerda que los dioses crearon la tierra y, en una clara alusión a Prometeo, dice que un titán robó el fuego para los hombres, él, el poeta Robin Prieto Ortiz, cirujano gastroenterólogo, confiesa, en su poemario Páramo y Neblina, que solo trata de escribirle “al amor que siempre triunfa sobre el desamor” porque, según una antigua leyenda, aunque los cuerpos se separen, siempre se mantienen unidos en espíritu.
Retomé la lectura de estos poemas de amor y desamor el día en que mi nieta de seis años, quien se había extraviado con sus padres y su hermano en una carretera entre Santander y Boyacá, yendo hacia Duitama, que los llevó al Páramo de la Rusia, me dijo que en ese ambiente bucólico, rodeada de frailejones y ventiscas, había probado el sabor de las nubes y que estas le recordaron el aroma de los malvaviscos. Así entendí por qué el doctor Robin Prieto pretendió relatar su vida en poemas, esperando dejar un testimonio de amor, mientras las mariposas inocentes, que habían emprendido el vuelo, se llevaron sus escritos en sus alas. ¿No es esa delicadeza la que, tomando el agua de las nubes, que es la misma de los frailejones, conquistó el paladar de Elena Sofía con la remembranza de los malvaviscos? En esta obra, el poeta le confiesa a su amada que su existencia de páramo, la de ella, constituye su propia y definitiva esencia, la de él, que decide recorrer su vida y sus recuerdos flotando en la neblina de su cuerpo, el de ella, en un juego de toma y daca en el que los dos espíritus inseparables se solazan con el horizonte de osos, venados, águilas y cóndores indiferentes que vuelan o deambulan sin un destino fijo sobre la tierra inhóspita donde nacen el agua y las ilusiones. Vaya mi gratitud al doctor Robin Prieto por este manojo de versos que puso hace un año largo en mis manos y que yo, por temor a perderme en él como si fuera un colibrí de los páramos, sin rumbo fijo, mantuve al alcance de mi mano, hasta cuando me lo recordó mi nieta Elena Sofía, luego de haberse extraviado sin culpa entre las nubes, algo que nunca se le olvidará mientras sea niña. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.