
Alzar la mirada

Concluye el viaje apostólico del Papa León XIV al Reino de España, en una fecha en la que los católicos celebramos la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.
El Nuevo Testamento centra su mensaje en el infinito amor de Dios, tema esencial para los Padres de la Iglesia. Desde el siglo XI los cristianos meditamos sobre las Cinco Llagas de Jesús. A finales del siglo XIII, Santa Gertrudis Magna tuvo experiencias reveladoras que ayudaron a la comprensión del tema. Pasaron cuatro siglos para que San Juan Eudes celebrara la primera Fiesta del Sagrado Corazón y para que Santa Margarita María Alacoque tuviera varias revelaciones en las que Nuestro Señor Jesucristo le habló del amor al prójimo y le permitió que recostara la cabeza sobre Su Sagrado Corazón, como se lo había permitido a Santa Gertrudis. Le pidió que los católicos recibiéramos la Sagrada Comunión el primer viernes de cada mes, que lo adoráramos en la Sagrada Eucaristía y que la Fiesta del Sagrado Corazón se celebrara el viernes después de la octava del Corpus Christi. Casi dos siglos después, el Papa Pío IX dispuso que la fiesta se celebrara en todo el mundo. San Juan Pablo II dice que el Sagrado Corazón nos lo ha dado todo: redención, salvación y santificación. "Esta fiesta nos recuerda el misterio del amor de Dios por el pueblo de todos los tiempos". El Sagrado Corazón de Jesús es el Corazón Real de Cristo que nos revela su amor por la humanidad, sin exclusiones ni prejuicios. El viaje de Su Santidad el Papa León XIV a España comenzó al ser recibido por Sus Majestades los Reyes. La bienvenida fue en el Palacio Real y los discursos del Rey y del Papa son de antología, como todas sus homilías, que seguirán latiendo durante siglos en el Corazón de la Hispanidad. El Papa se reunió en Madrid, Barcelona y Canarias con autoridades, sociedad civil, cuerpo diplomático, operadores y asistidos de proyectos sociales; presidió inolvidables Vigilias de Oración, celebró la emblemática Fiesta del Corpus Christi y encabezó la procesión. Se encontró con sus hermanos agustinos y con personalidades del mundo de la cultura, del arte, la economía y el deporte; conversó con el presidente del Gobierno, los miembros del Parlamento, los obispos, tributó a la Virgen de la Almudena, se encontró con la comunidad diocesana, con un grupo de voluntarios, visitó reclusos, oró con monjes y presidió la histórica eucaristía en la Basílica de la Sagrada Familia en el centenario de Antonio Gaudí. Además, vio de cerca el rostro de la caridad y las realidades de los migrantes. ¡Bienvenido, siempre!