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Opinión

Algo quedó pendiente

Álvaro Bustos González*
Álvaro Bustos González*
Columnista
22 de marzo de 2026

El lunes pasado murió Raimundo Berrocal Escobar, un lector voraz para quien ese acto de mirar y subrayar páginas en busca de algo esclarecedor se convertía en un compromiso con el autor hasta el final, aunque el libro, a veces, pudiera no satisfacerlo.

Él no seguía el consejo de Borges de dejar a un lado lo que no tuviera interés. Su oficio vital era la lectura y a través de ella adquirió una vastísima información que lo convirtió, con el paso de los años, en un hombre proverbialmente culto con el que se podía discurrir por horas, siempre bajo el alerón de su carácter ocurrente y burletero. Durante muchos años fuimos contertulios inseparables. Con nuestros amigos comunes, de manera espontánea, sin poses de ninguna naturaleza, disfrutamos de su espíritu de contradicción al calor del whisky. Más que un hombre con un pensamiento crítico, Raimundo poseía el duende de la contradicción: con ella provocaba, sonreía y generaba discusiones que saltaban de una cuchufleta a otra, porque eso era consubstancial a su naturaleza. Solía desestimar el dicho de que los intelectuales son individuos que lo entienden todo pero no saben de nada, porque, a la inversa, los científicos saben de algunas cosas pero no entienden casi de nada. Sé que en los últimos días se recogió en una cierta espiritualidad y que solicitó la presencia de un sacerdote para confiarle sus últimos pensamientos. Me recordó al escritor norteamericano, pudo ser Mark Twain o Philip Roth, que pidió lo mismo, "no vaya a ser que sea cierto lo que dicen los curas".   No sé si leyó al español Eduardo Mendoza, cuya prosa magnífica pudo haberlo subyugado. Si no lo hizo, algo le quedó pendiente. Ojalá se hubiera enterado de lo que le dijo el príncipe Tukuulo a Rufo Batalla, su entrevistador, el día de su boda: "Le respeto a usted y respeto su derecho a pensar lo que le plazca, pero no siento el menor respeto por el marxismo. En términos objetivos, el marxismo es una basura. Como filosofía es un refrito, como sistema económico es un desastre y como proyecto social y humano es un crimen. Allí donde se ha impuesto, siempre por medio de la conspiración o la fuerza, la prosperidad ha desaparecido, la libertad y el derecho han sido aplastados y la condición de la clase obrera no ha mejorado en nada". Paz en su tumba. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.