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Opinión

Alfabeto emocional

Marta Sáenz Correa
Marta Sáenz Correa
Columnista
26 de enero de 2026

A continuación, voy a compartir con ustedes los postulados del doctor Juan Hitzig, médico y profesor de biogerontología de la Universidad Maimónides, quien asegura que "no hay duda de que el ser humano vive cada vez más" y cuestiona cómo hacer para que esta longevidad no sea una acumulación de dolencias y enfermedades, sino una etapa vital, plena de experiencias y desarrollo personal.

El alfabeto emocional es un concepto que Hitzig descubrió gracias a su experiencia en gerontología. Explica que el pensamiento es un evento energético que transcurre en una realidad intangible, pero que rápidamente se transforma en emoción, un movimiento de neuroquímica y hormonas (serotonina y cortisol) que, cuando es negativo, hace colapsar a nuestro organismo físico en forma de malestar, e incluso de muerte. El doctor Juan comenta que, aparte de nuestros problemas biológicos, nuestras actuaciones o conductas harán de nuestra vida mejor o peor. Sostiene que alrededor de los 50 años se encuentra el punto de inflexión biológica que define en qué forma envejeceremos. En su libro: "Cincuenta y tantos", expresa: Cada pensamiento genera una emoción y cada emoción moviliza un circuito hormonal que tendrá impacto en los 5 trillones de células que forman un organismo. Esto significa que el autor dividió las conductas en el ser humano identificándolas con las letras S y R, donde aquellas que inician con la letra S son las apropiadas para que nuestro organismo trabaje la hormona de la risa o la serotonina: serenidad, silencio, sabiduría, sabor, sexo, sueño, sonrisa. La secreción de esta hormona da cierto bienestar al cuerpo humano, genera felicidad e inhibe las agresiones, la rabia, entre otras. Mientras que las conductas que empiezan con la letra R generan una hormona llamada cortisol, una potente hormona del estrés, cuya presencia prolongada en la sangre es letal para las células arteriales, ya que aumenta el riesgo de adquirir enfermedades cardio-cerebrovasculares. Ejemplo de estas emociones: resentimiento, rabia, rencor, reproche, resistencia y represión, avanza nuestro envejecimiento. Para Hitzig, el alfabeto no solo son las letras S y R; es la palabra Sard. Ya que las conductas de tipo S generan conductas de tipo A: amor, ánimo, aprecio, amistad y acercamiento. Mientras que las conductas de tipo R generan actitudes de tipo D: depresión, desánimo, desesperación, desolación y desprecio. El alfabeto Sard es un llamado a tener una actitud más positiva ante la vida, que nos puede llevar a vivir más tiempo. Toma la vida con tranquilidad y a lo que venga, buena cara, porque envejecerán mejor las personas sociables, activas y sonrientes, y no las malhumoradas y avinagradas que nadie quiere tener cerca.