
Al oído del alcalde

Una construcción abandonada en Sincelejo, con 20 años paralizada, genera preocupación. El peligroso edificio, destinado a hotel, podría ser demolido por su estado ruinoso.
Por Aníbal Paternina Padilla En más de una ocasión nos hemos referido a la edificación en obra negra, ubicada a una cuadra del Parque Santander, bajando la calle principal del barrio Ford y cuyos trabajos se encuentran paralizados desde hace más de 20 años. Los vecinos del céntrico sector de la ciudad siguen preocupados por el peligro que acusa la gigantesca estructura de hierro y cemento en pleno corazón de la capital sucreña. Recordamos que en agosto de 2005, El Meridiano dio a conocer que la Unidad de Cobro Coactivo de la Tesorería Municipal decidió secuestrar o poner bajo custodia la construcción de 10 pisos por deuda de 68 millones de pesos por concepto de impuesto predial desde hace 12 años. En esta oportunidad la tesorería municipal dijo que si no había acuerdo de pago con los propietarios, tras un tiempo prudencial se procederá el remate de la obra en construcción. En su edición del lunes 22 de julio de 2013 El Meridiano se ocupó una vez más del estado deplorable en que se encuentra la estructura proyectada para un hotel cinco estrellas con el nombre de Takasaluma. La información de aquella fecha registra que la Secretaría del Interior busca la forma de declararlo en estado ruinoso para demolerlo. Al parecer todo quedó en intenciones fallidas por parte de las autoridades municipales ya que la mole de concreto sigue en pie ante la vista de los sincelejanos y visitantes contrariando el progreso urbanístico de la ciudad. Sobre esta vieja construcción en el centro de Sincelejo, continúan tejiéndose comentarios. Algunos aseguran que los propietarios firma de ingenieros Uribe Uricohechea Ltda., iniciaron la construcción para destinarlo a un hotel con el aval de la Corporación Nacional de Turismo. Otros afirman que cuando la obra estaba adelantada en un 75%, la Corporación de Turismo se había negado a intervenir en lo que faltaba y coadyuvar por tanto a resolver la deficiencia hotelera de la ciudad, y aparentemente por carencia de recursos lo que habría obligado a la firma propietaria a suspender la obra. Cualquiera que sea la razón, es justa la preocupación debido al peligro que entraña esa construcción por el largo tiempo a que ha estado sometida al amparo del sol, la lluvia y al correspondiente abandono total. Es de esperarse que en la agenda del alcalde de Sincelejo se contemple este prioritario tema por la seguridad y progreso de la ciudad.