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Opinión

Al mundo no le importas tanto

Bibiana Cabarcas
Bibiana Cabarcas
Columnista
28 de agosto de 2024

La creciente ola de suicidios exige un análisis profundo. Es hora de dejar de lado la indiferencia y comprender las causas, ofreciendo apoyo y cuestionando los estándares sociales actuales.

Por Bibiana Cabarcas Ante la inexplicable ola de suicidios que, como sociedad, nos causan un enorme dolor y consternación, es la hora de hacer un pare con el fin de realizarnos un autoanálisis, y por lo menos, tratar de entender qué es lo que nos está pasando. Cada ser humano que decide poner un punto final a su vida, se constituye en una irremediable tragedia, no solo para su familia, sino también para todos nosotros, que debemos dejar de ver el tema como algo ajeno y de titulares de prensa, es hora de empezar a contribuir con hechos y evitar la pérdida de vidas valiosas. Y no es un asunto solamente de los profesionales de la salud mental, aquí cabría preguntarnos qué podemos hacer como familia, compañeros de trabajo, amigos o simplemente conocidos por las personas que a diario vemos, y que, como todos nosotros, llevan cruces y sufrimientos que nadie conoce. Hoy por hoy se considera una debilidad expresar los sentimientos y se pone una carga pesada sobre los hombros de las personas que se traduce en tener éxito a toda costa, pero, ¿qué es ser exitoso hoy en día? Solamente veamos lo que nos muestran las redes sociales y están reflejando lo que se considera ser exitoso; tener dinero, fama, belleza física, dar de qué hablar y no pasar desapercibido y todo bajo el ojo escrutador del público, ya que actualmente, no se tiene intimidad, todo se publica y se comenta. ¿Realmente a alguien le importa lo que le pasa al otro? Esos estados de felicidad y aparente triunfo de las redes no retratan la cruda realidad de las deudas económicas, los fracasos sentimentales; los problemas al interior de los hogares y los trabajos. Vivimos en un constante mundo ficticio en donde lo importante es tu cara feliz, pero no tu interior, lleno de conflictos y preocupaciones; lleno de retos y exigencias que nos impone el mundo actual. Qué pensamientos y luchas internas tiene quien decide dar el paso y atentar contra su valiosa vida, nadie lo puede saber, pero, tal vez y solo tal vez, si, nos ponemos en el lugar del otro y dejamos de juzgarnos tan duro y de señalarnos tanto y si, miramos el interior de nosotros mismos y vemos en nosotros la imagen de quien tenemos al lado, digo que, tal vez, podamos ser más humanos y sensibles al dolor ajeno e incluso a nuestro propio dolor, al que muchas veces tratamos de negar con una sonrisa forzada para engañarnos y engañar a un mundo al que no le importamos tanto.