
Ajedrez: procesos cognitivos

El ajedrez, con raíces en la India del siglo VI, ha evolucionado desde un juego de guerra a una herramienta para potenciar la mente. Sus beneficios cognitivos, académicos y terapéuticos son amplios.
Por Remberto Burgos de la Espriella Cuentan los historiadores que el ajedrez nace en Asia, India, y deriva del juego nativo denominado "chaturanga". (Siglo VI). En el tablero se enfrentaban dos jugadores y las piezas simulaban el ejército indio (elefante, carro, caballería e infantería). Una de las leyendas habla que la madre del Rey Gav ordenó su invento para probar en el tablero que su hijo no había matado a su hermano. De allí parte hacia China y Persia. Llegó a España (años 700 y 900) con la conquista por el Islam y se difundió por Europa con gran aceptación en Rusia. El siglo XV marca su expansión en ese continente, los primeros aficionados se reúnen en clubes en el siglo XVIII y el primer Torneo Internacional se realiza en 1851. En 1924 se funda la Federación Internacional de Ajedrez (Fide), empiezan los campeonatos mundiales donde recordamos a esos expertos. Son innumerables las bondades que el ajedrez ejerce sobre el cerebro y especialmente a nivel de las funciones cognitivas. Se aumenta el coeficiente intelectual y mejora la capacidad para resolver problemas, es un gran ejercicio para la memoria. Los jugadores funcionan con ambos hemisferios cerebrales, se estimula la creatividad en el proceso de estrategias de organización. Le da impulso al lóbulo frontal y especialmente a la corteza prefrontal encargada, entre otras funciones, de los procesos de planificación y anticipación. La toma de decisiones responsables exige autocontrol y buen juicio. Sobre el ajedrez escolar se ha escrito que los muchachos que reciben clases o practican este deporte mejoran su inteligencia y su capacidad lectora. Les ayuda a pensar, se eleva su coeficiente intelectual y sus resultados académicos son superiores que aquellos que no lo practican. Las matemáticas, por ejemplo, es donde mejor se ve su rendimiento. Muchos países tienen como parte de ese pénsum académico el ajedrez escolar. En Colombia, con un currículo cerrado hay 80% de áreas fundamentales y 20% de optativas. En este segmento es donde los colegios pueden impulsar el ajedrez escolar, tanto como actividad académica como deporte. Este juego estimula todas las funciones cognitivas y se convierte en una de las medidas preventivas más importantes para lentificar los procesos de deterioro mental que se presenta como parte del envejecimiento. El cerebro adicto (cocaína) se beneficia e igualmente los enfermos con déficit de atención e hiperactividad. Adicionalmente, las crisis de pánico pueden ser aminoradas cuando quienes la padecen practican ajedrez. Diptongo: "El Ajedrez es imaginación" (David Bronstein)