
Agricultor y empresario

Un empresario agrícola lucha por su vida tras una infección que complica su recuperación. Su dedicación a la palma africana y su impacto en Colombia son clave.
Por Remberto Burgos de la E. A pesar del esfuerzo del grupo tratante el Agricultor Empresario no arrancaba y sobre todo su desarrollo cognitivo no mostraba signos de mejoría. Adoptó un estado en el cual permanecía callado y no se comunicaba. Vino la fiebre y signos de infección, nuevamente tocó hospitalizarlo. Hubo que exteriorizar el sistema y recoger en bolsa estéril este drenaje. Por la concentración de la infección y la cantidad de proteínas se obstruía con facilidad y esto dificultaba el tratamiento de la infección. Cuando un enfermo es dependiente de la válvula y esta se infecta es de las situaciones más conflictivas en resolver. La válvula se debe dejar y buscar un protocolo dentro del sistema para que drene diariamente. En la medida que hacíamos el drenaje del LCR infectado y lo retirábamos de la habitación, pensaba en la vida activa y productiva de este hombre. Ganadero y especialmente agricultor en el sentido integral de la palabra: sembró de todo. En una época cultivó 1.500 hectáreas de algodón. En 1976 viaja a Malasia (primer productor de palma en el mundo) y aprendió los vericuetos del cultivo. Empezó en sus tierras en el Cesar con 380 hectáreas y gradualmente fue aumentando en cantidad. Traen semillas importadas desde Papúa (Nueva Guinea) y hoy Colombia tiene más de 60.000 hectáreas sembradas de palma africana. Su impulso a esta industria no tiene freno: en 1986 se construye la primera planta extractora y un año más tarde la primera refinería para el procesamiento de aceites y grasas de la planta extractora. Hoy esa industria en el Caribe está volando. Hace parte este empresario de los colombianos amantes de su vocación agricultora y desde este campo han impulsado el desarrollo de la patria. Prestó su inteligencia y su dinamismo para empoderar este cultivo e implementó algo especial: alianzas productivas y sociales con pequeños y medianos agricultores en donde se otorgan créditos y asistencia agrícola. Sus hijos tienen la misma vocación generosa y de trabajo. De admirar su esposa; nunca le noté descompuesta en estos cerca de 12 meses. Siempre apoyando y al lado; muchas veces en la Unidad de Cuidados Intensivos y al frente del programa de rehabilitación: fe inquebrantable, un optimismo por el futuro y el convencimiento que esto que su marido – Agricultor y Empresario- creó, es una fuente inagotable de desarrollo que articula los principios de equidad. La confianza plena -sueño y convicción campesina- en la fertilidad productiva de nuestra tierra.