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Opinión

Agricultor y empresario

Remberto Burgos de la E.
Remberto Burgos de la E.
Columnista
22 de julio de 2024

Un empresario agrícola lucha por su vida tras una infección que complica su recuperación. Su dedicación a la palma africana y su impacto en Colombia son clave.

Por Remberto Burgos de la E. A pesar del esfuerzo del grupo tratante el Agricultor Empresario no arrancaba y sobre todo su desarrollo cognitivo no mostraba signos de mejoría. Adoptó un estado en el cual permanecía callado y no se comunicaba. Vino la fiebre y signos de infección, nuevamente tocó hospitalizarlo. Hubo que exteriorizar el sistema y recoger en bolsa estéril este drenaje. Por la concentración de la infección y la cantidad de proteínas se obstruía con facilidad y esto dificultaba el tratamiento de la infección. Cuando un enfermo es dependiente de la válvula y esta se infecta es de las situaciones más conflictivas en resolver. La válvula se debe dejar y buscar un protocolo dentro del sistema para que drene diariamente. En la medida que hacíamos el drenaje del LCR infectado y lo retirábamos de la habitación, pensaba en la vida activa y productiva de este hombre. Ganadero y especialmente agricultor en el sentido integral de la palabra: sembró de todo. En una época cultivó 1.500 hectáreas de algodón. En 1976 viaja a Malasia (primer productor de palma en el mundo) y aprendió los vericuetos del cultivo. Empezó en sus tierras en el Cesar con 380 hectáreas y gradualmente fue aumentando en cantidad. Traen semillas importadas desde Papúa (Nueva Guinea) y hoy Colombia tiene más de 60.000 hectáreas sembradas de palma africana. Su impulso a esta industria no tiene freno: en 1986 se construye la primera planta extractora y un año más tarde la primera refinería para el procesamiento de aceites y grasas de la planta extractora. Hoy esa industria en el Caribe está volando. Hace parte este empresario de los colombianos amantes de su vocación agricultora y desde este campo han impulsado el desarrollo de la patria. Prestó su inteligencia y su dinamismo para empoderar este cultivo e implementó algo especial: alianzas productivas y sociales con pequeños y medianos agricultores en donde se otorgan créditos y asistencia agrícola. Sus hijos tienen la misma vocación generosa y de trabajo. De admirar su esposa; nunca le noté descompuesta en estos cerca de 12 meses. Siempre apoyando y al lado; muchas veces en la Unidad de Cuidados Intensivos y al frente del programa de rehabilitación: fe inquebrantable, un optimismo por el futuro y el convencimiento que esto que su marido – Agricultor y Empresario- creó, es una fuente inagotable de desarrollo que articula los principios de equidad. La confianza plena -sueño y convicción campesina- en la fertilidad productiva de nuestra tierra.