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Opinión

Afinia el camino de dolor y lágrimas de una región

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
23 de febrero de 2024

En la Costa Caribe, la crisis energética desata indignación. Como en la guerra, el pueblo enfrenta "sudor, sangre, dolor y lágrimas" por Afinia, mientras el Estado se desentiende del bienestar social.

Por Valmiro Sobrino Oliveros Cuando en agosto de 1942 el general Bernard Montgomery recibió el mando del octavo ejército inglés que tendría la casi imposible misión de derrotar en las arenas del desierto al Afrika Korps alemán comandado por el general Rommel, Winston Churchill los despidió repitiéndoles una frase que ya había pronunciado en su histórico discurso ante el parlamento británico el 13 de mayo de 1940: "los espera un camino de sudor, de sangre dolor y lágrimas". Es el camino que están recorriendo nuestros habitantes de la Costa Caribe frente a Afinia. En las protesta de los 10 millones de costeños en la sedes de esta empresa se ha leído un afiche que incita ya no al dolor sino a la indignación. "Pagamos la luz o comemos". La jurisprudencia francesa elaboró en los siglos XIX y principios del XX sobre la teoría del Estado el concepto mediante el cual entre uno de sus objetivos estaba el de promover la prestación de los bienes y servicios para sus asociados en procura del bienestar general. Esta maravillosa concepción de la cosa pública se desdibujó cuando el Estado neoliberal decidió despojarse de esa obligación y entregársela en "concesión" a los grandes detentadores de monopolios capitalistas en los que el concepto de bienestar social no existe pues allí lo único que cabe es utilidad económica así sea, como dijo Churchill, a costa del sudor, sangre dolor y lágrimas de sus "clientes". El Estado deja de existir por un súper poder en el cual solo lo que juega es la máxima utilidad; entonces el concepto social del servicio público ha desaparecido para darle paso al concepto de negocio cuyos inversionistas no conocen absolutamente la noción de "servicio social". Es tan leonino para los "usuarios costeños" este negocio, que incluso las pérdidas de Afinia por su incompetencia se trasladan al indefenso e inerme cliente; ellos no pierden nada y mientras la señora del barrio no come, ellos engordan su negocio ante un pueblo totalmente indefenso. ¿Tendrá algún sentido hoy aquella consigna del patriota José Martí: "Los derechos se conquistan con el filo del machete"?