Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Adiós al Papa Francisco

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
24 de abril de 2025

El Papa Francisco, líder espiritual influyente, deja un vacío en un mundo polarizado. Su mensaje humanista y lucha por los desfavorecidos le ganaron admiración global.

Por José Armando Benítez Tuirán El mundo echará en falta al Papa Francisco porque su liderazgo espiritual es uno de los más influyentes en los últimos tiempos, en una comunidad internacional cada vez más convulsa y polarizada. Porque de líderes bravucones, ególatras y dueños de la verdad absoluta, el mundo ya está harto. Y de eso no necesitamos más. En cambio, el primer Papa latinoamericano logró acercarse a los pueblos con su mirada humanística, con sus mensajes llenos de esperanza y por su lucha contra los olvidados. Su defensa férrea por aquellos que abandonan su hogar y migran a otros territorios en busca de nuevas oportunidades, su lucha contra la pobreza, su apuesta para llamar a los líderes mundiales a contrarrestar el cambio climático y su coherencia vital, le hicieron merecedor de la admiración y el respeto del mundo entero. La iglesia católica, como una de las instituciones más influyentes del mundo se vio elevada en su relevancia, no solo por el talante del Papa argentino, sino también por sus luchas internas en el Vaticano. Un apóstol que fue capaz de criticar a una institución tan añeja y a veces tan intransigente en ciertas posturas. Su cruzada contra la pederastia clerical le granjeo enemigos cercanos y poderosos. Y aunque no fue del todo contundente, al menos puso de manifiesto que hay una intención de sacar a la luz esos hechos tan bochornosos para la iglesia. "No puede haber paz sin libertad de religión, libertad de pensamiento, libertad de expresión y respeto por las opiniones de los demás". Es solo una de las tantas sentencias que dejó Francisco y que llena de esperanza a una humanidad que está carente de faros morales y espirituales, como él, que sembraron la ilusión de que un mundo en el que todos podamos convivir en paz y armonía es posible. El derroche de alegría que irradiaba Francisco será difícil de igualar. La contundencia y profundidad de sus mensajes le harán falta a este mundo plagado de líderes caprichosos. Será difícil para el Vaticano escoger a un pontífice que llegue al nivel de popularidad, de aceptación y de relevancia que logró el primer Papa suramericano. Adiós al Papa Francisco, al hincha del fútbol, al hombre alegre, al pontífice que le devolvió al catolicismo el protagonismo perdido por décadas. Que Dios guíe a los cardenales para que escojan un líder espiritual que ayude a contrarrestar tanta beligerancia mundial.