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Opinión

¡Adelante con Colombia!

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
29 de enero de 2026

Las próximas elecciones en Colombia, donde se eligen legisladores y presidente, muestran un panorama tenso con numerosos aspirantes provenientes de diferentes partidos, grupos políticos y movimientos por firmas. Esto evidencia el interés por dirigir el Estado, frecuentemente motivado por la defensa de intereses personales o de grupo.

La elección presidencial no solo determinará quién estará al mando, sino que también pondrá en juego aspectos fundamentales para el país. Dependiendo de quién resulte electo, se definirán políticas cruciales en áreas como la economía, la seguridad, la educación y los derechos sociales. El futuro de sectores estratégicos y el bienestar de la población estarán directamente influenciados por las decisiones y prioridades del nuevo gobierno. Durante dos siglos de República, Colombia ha estado marcada por posiciones extremas en lo político y social, que han provocado divisiones y conflictos internos constantes que, producto de esta polarización, el país ha visto obstaculizado su desarrollo y ha sido incapaz de alcanzar una convivencia pacífica y estable. La violencia persistente y la dificultad para consolidar acuerdos y consensos han sido, en gran medida, el resultado de esas posturas extremas que han caracterizado nuestra historia y dejado una huella profunda en el tejido social colombiano. En el actual contexto electoral, la ciudadanía tiene ante sí la oportunidad de escoger a un candidato que ha demostrado su capacidad de administración pública en los momentos más críticos para dos de las entidades más relevantes del país: la alcaldía de Medellín y la gobernación de Antioquia. Durante su gestión en estos cargos, este candidato enfrentó grandes desafíos y dificultades, logrando sobreponerse gracias a una forma de trabajo caracterizada por la transparencia y la ausencia de corrupción. Su estilo de liderazgo, enfocado en la honestidad y la aplicación de ideas innovadoras, permitió transformar significativamente ambas entidades territoriales. Las acciones emprendidas bajo su dirección no solo respondieron a las necesidades inmediatas de la población, sino que también sentaron las bases para un desarrollo sostenible y eficiente, que se tradujo en una mejora palpable en la calidad de vida y en el funcionamiento institucional. Elegir a un dirigente con este historial representa la posibilidad de avanzar hacia un modelo de gobierno que prioriza el bienestar colectivo, la ética administrativa y la implementación de soluciones novedosas para los problemas sociales y económicos del país. La experiencia y los resultados obtenidos en Medellín y Antioquia son testimonio de una gestión comprometida, capaz de enfrentar la adversidad y de impulsar el progreso en beneficio de todos los ciudadanos. El futuro de Colombia depende de las decisiones actuales. Es clave superar polarizaciones y elegir un gobierno que fomente el emprendimiento, resuelva problemas eficazmente y promueva la participación social. Así, el país podrá lograr prosperidad y reconocimiento internacional, dejando en cada uno de sus habitantes la decisión de elegir este candidato, Sergio Fajardo, que se traduce: ¡Adelante con Colombia!