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Opinión

Actividad Tabacalera

Aníbal Paternina Padilla
Aníbal Paternina Padilla
Columnista
26 de junio de 2024

José María Pizarro Buelvas impulsó el negocio del tabaco en Ovejas a inicios del siglo XX, exportando a Cuba y Europa. Fundó la "Casa Pizarrera" y ayudó a los necesitados durante una plaga, destacando por su medicina.

Por Aníbal Paternina Padilla En el año 1900 y los siguientes de la primera y segunda década del siglo XX se incrementó el negocio del tabaco en Ovejas por parte de José María Pizarro Buelvas, hijo de Joaquín Pizarro Mutis nacido en Ambalema (Tolima), centro tabacalero de Colombia. Don Joaquín nació en 1830 y en 1864 llegó a Cartagena como capitán del ejército restaurador de Sotavento tiempo después se estableció en Ovejas dedicándose al negocio del tabaco y la ganadería. Aquí se casó con doña Beatriz Buelvas, y viudo contrajo nupcias por segunda vez con doña Teresa González Pareja. José María Pizarro, su hijo, se encargó de los negocios de su padre al morir este. El joven José María con gran visión comercial organizó la exportación de tabaco a Cuba, de donde trajo la semilla del producto que se conoció más tarde como "tabaco cubita". Fomentó su cultivo en Ovejas y toda la región sabanera. Estableció su exportación a Alemania y otros países europeos. En Oveja fundó la "Casa Pizarrera" el 11 de julio de 1908. En nuestro archivo histórico encontramos que entre los años 1911 y 1913 llegó a Colombia una plaga de langostas que asoló los campos, acabando con la agricultura y diezmando la ganadería. Como consecuencia de lo anterior, se presentó una terrible hambruna lo que motivó a don José María a importar de Norteamérica grandes cantidades de arroz, aceite vegetal y otros productos que junto con el coco y la sal procedente de Cartagena y Tolú, repartía gratuitamente a los pobres de Ovejas y toda la región. Una recua de mulos entraba y otra salía cargada con los productos ya mencionados. José María Pizarro practicaba la medicina sin haber estudiado esta profesión, y quiénes fueron sus pacientes manifestaban que curaba más que cualquier médico graduado. En su extensa biblioteca mantenía los últimos textos sobre los adelantos de esa ciencia; además tenía comunicación permanente con los principales centros médicos de Europa y Estados Unidos. Abrió su propia botica, donde generalmente regalaba los medicamentos a los pobres. Nunca cobró una consulta médica murió a mediados del siglo XX en su finca Almagra hoy corregimiento, en medio del dolor de familiares y de todo el pueblo ovejero y de la región que se volcó consternado a las calles a exteriorizar su pesar. Descendiente familiar de doña Teresa Pizarro, por muchos años presidente del Concurso de Belleza en Cartagena, al igual que el poeta y músico Joaquín Pizarro Vidal.