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Opinión

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Remberto Burgos de la E.
Remberto Burgos de la E.
Columnista
14 de octubre de 2024

Tras la pandemia, los trastornos mentales en jóvenes colombianos aumentaron drásticamente. Un informe revela alarmantes cifras de intentos y consumación de suicidios, exigiendo atención urgente en salud mental.

Por Remberto Burgos de la Espriella Después de la pandemia y la improductividad económica aumentó la incidencia de los trastornos mentales, especialmente focalizado en la población joven. El informe del consejo de Colombiana de Seguridad (CCS) mostró cifras preocupantes: intento de suicidio en personas entre 15-64 años de 1.337 en el 2013 y aumento a 29.410 en el 2022 La cifra de suicidio en ese período, 22.504, fue la más grande y se encontró entre los 15 y 19 años con 251.6 por 100 mil habitantes. Estas cifras en Colombia merecen atención: es una población joven, los futuros trabajadores reciben dos factores resultados de la política social: el desempleo y la inatención en salud. Nuestra tasa de suicidio cerca del 5,49 por cada 100 mil habitantes. Las políticas públicas de salud mental no arrojan resultados: predominan los acontecimientos traumáticos y las alteraciones afectivo estacional. Tenemos un recurso humano muy limitado y hoy alcanzamos 2.5 médicos psiquiatras por 100 mil habitantes, lejos de las cifras que establece la OMS. Cuando relacionamos suicidio e intento de suicidio la tasa es mayor en hombres y si a este le colocamos otra variable, rango de edad, será siempre en varones y mayor de 70 años. La distribución por sexo es preocupante: hay 2.3 suicidios en hombres por cada mujer. Sabemos que estas asisten con mayor frecuencia a consultas, escuchan sugerencias y sus hábitos vulnerables los podemos modificar. Los intentos de suicidio son más altas en mujeres. Podemos definir sobre los intentos de las tasas de suicidio: más alta en mujeres, especialmente menos de 45 años. En cambio, a partir de esta edad son más altas en los hombres. Tristemente, el 2% de los gastos en salud se utilizan para salud mental y estos van en su mayoría a las instituciones psiquiátricas. Nos muestran esas personas de alto riesgo: un dolor físico o emocional insuperable, sentirse vacío y sin solución, querer morirse o desear matarse. Otros síntomas acompañantes que nos ponen alertas: despedirse de amigos y familiares, regalar posesiones importantes y hacer "como un testamento" cuando la persona muere. Si a esto le notamos ansioso y angustiado y con tendencia al alcohol o drogas, seguramente tenemos el candidato hacia el suicidio. Las causas subyacentes incluyen alteraciones en la personalidad, depresión, trastorno bipolar y la cercanía con sustancias tóxicas. Ver esa persona quien se siente rechazada, aislada y además carga problemas financieros o desempleo sostenido. Diptongo: "Mi salud, mi derecho". OMS.